Desafiando el frío pescando en el hielo de Quebec

3 de mayo de 2011
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El verano se avecina a paso lento, empezamos a pensar en inscribirnos en el gimnasio para eliminar la grasa acumulada durante el invierno y no se nos ocurre otra cosa que hablaros de frío. De nieve. De pesca. De hielo. De pesca en el hielo. ¡El mundo al revés! Esta vez os queremos hablar de una actividad que, al menos en España, desconocemos. Nos vamos a la provincia de Quebec, el territorio más extenso de un país de contrastes como lo es Canadá. ¡Abrigaros que nos vamos!

Pescar en el hielo de Quebec, Canadá

La temperatura en este lugar es extrema, por no utilizar un improperio mayor que nos helaría hasta el tímpano sin dejarnos escuchar nada. Es fácil encontrarse a 40 grados bajo cero en algunos rincones. Supongo, visto lo visto, que eso de “sentarse a la fresca” quedará relegado en el vocabulario de los canadienses. Christopher McCandless se fue hacia rutas salvajes, haciendo su última escala en Alaska, para palpar la naturaleza en estado puro. Nosotros nos limitaremos a tomar una ruta más asequible, con una finalidad más concreta y menos poética: la pesca.

Se trata de una actividad ideal para toda la familia. No requiere experiencia porque podemos contratar un paquete que incluye todo lo necesario para llevarla a cabo y es una forma inmejorable de estar en contacto con la naturaleza en su estado más inhóspito, destapando los vetos impuestos a nuestra mente. Por increíble que parezca a veces, la realidad supera a veces la ficción y no nos damos cuenta lo variopinta que es la cultura humana, sus costumbres, la forma en la que debe amoldarse para subsistir.

Aprovecharse de los rayos de sol es un placer. Inunda el pecho de optimismo, fortalece nuestros anhelos y en caso de tiritar de frío nos aporta un cálido abrazo del que no querremos desprendernos. Los ríos y los lagos, en cambio, se ven sumergidos bajo las lágrimas heladas de un manto blanco y azulado. Bello. Descorazonador. Atípico.

Las cabañas se adueñan de los caudales de agua en invierno, como si estuvieran sujetas a la saliva de un volcán que escupe bolas glaciares en vez de humeantes canastos de azufre; como si su vómito se convirtiera en un glaciar que avanza, errante, seguido por los pasos de un superviviente, el hombre, que agujerea sus paredes para encontrar vida ahí abajo y poder llevársela así a su estómago.

Cabañas asentadas para la pesca en un río helado de Quebec

Estos refugios tienen la función de resguardarnos del frío y del viento polar, pudiendo pescar desde el interior o sirviéndonos de campamento base para poder calentarnos después. En verano retroceden hasta las orillas de los lagos porque el grosor del hielo se reduce o incluso llega a desaparecer.

Llegar a abrir un agujero en el hielo no tiene descripción posible. Es una experiencia, y como tal, hay que vivirla en vez de intentar contarla. Los lugares más visitados para practicar este tipo de pesca, la de pesca en el hielo, es el fiordo de Saguenay y los lagos de Champlain, Deux Montagnes y Saint-Pierre. No os hablamos de una atracción limitada a unos pocos privilegiados o locos que disfrutan del frío. Debéis saber que cada año son miles los pescadores y curiosos que se acercan a estas piscinas heladas.

En las aguas canadienses muchas son las especies que podemos encontrar bajo la superficie blanca. Tendremos la ocasión de pescar lucios, dos tipos de trucha: la trucha de fontana y la trucha arcoiris, bacalao (lástima que no lo sepan cocinar a la vizcaína o al ajoarriero), la gallineta, la lucioperca americana, la perca canadiense e incluso el fletán de Groenlandia.

Por un precio aproximado de unos 25 dólares canadienses, existen paquetes que incluyen todo lo necesario para pasar una velada encantadora y normalmente con recompensa en forma de cena. De igual modo, también podemos alquilar una de las cabañas aunque el coste aumenta. Dispondremos de equipo de pesca con cebo vivo y la oportunidad de perforar los agujeros en el hielo con nuestras propias manos.

Una alternativa diferente, enriquecedora y que nos acercará a tomar muy presente la dificultad que existe en algunos rincones del planeta a la hora de alimentarnos. Si no habéis tenido una caña de pescar en vuestras manos en la vida, quizás éste sea vuestro momento. No os defraudará.

Más información | Foro Ice Shanty
Fotografías | Bonjour Quebec y Lactaureau
A vista de pájaro | Google Maps

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