Fez, una de las Ciudades Imperiales de Marruecos con más encanto

10 de Junio de 2011
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Puertas del Palacio Real de Fez, todo un ejemplo de la belleza del Arte Musulmán

Puertas del Palacio Real de Fez, todo un ejemplo de la belleza del Arte Musulmán

La ciudad de Fez es una de las Ciudades Imperiales de Marruecos que más gusta a quienes la visitan. Es una ciudad de esas que te puede enamorar desde el primer momento. La principal atracción de Fez es perderte por las miles de callejuelas con tenderetes que conforman su Medina. Todos nuestros sentidos se despertarán a lo largo de nuestro paseo. En estos pequeños tenderetes encontraremos lugares donde comprar comida, especias, ropa y multitud de cosas más. Veremos también una gran cantidad de gente paseando por la ciudad y muchos vendedores que se acercarán a nosotros.

La Medina de Fez fue considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1981 y esconde lugares realmente fascinantes. Uno de estos lugares es la madraza de Al-Attarin, una auténtica joya dentro del casco histórico de Fez. Se trata de una antigua escuela en la que se impartían clases coránicas y otras asignaturas como matemáticas o astronomía. Está situada justo en frente de la mezquita de Qarawiyyin y del complejo universitario aledaño. La Madraza fue construida entre 1323 y 1325 por el sultán Abu Said y está considerada como el mejor templo de arte meriní de Fez.

Medina de Fez

Fotografía de una de las calles dentro de la amplia Medina de Fez

La mezquita de Qarawiyyin es también una visita casi obligada. Se conoce también como Mezquita Al Karaouine y es uno de los mayores complejos arquitectónicos de Fez que además conserva la universidad más grande del mundo. Eso sí, como sucede con el resto de las mezquitas de Fez, sólo pueden acceder a ella los musulmanes, así que los turistas deberán conformarse con verla desde fuera.

Debemos tener en cuenta en nuestra visita, que Fez es una ciudad de gran importancia para la elaboración del cuero. No podemos perdernos, por este motivo, la curtiduría Chouwara, que compone uno de los ambientes más emblemáticos de la ciudad. Allí veremos numerosas fosas repletas de tintes naturales de colores que servirán para colorear el cuero. Una vez que el cuero es tintado, pasa a las manos de los artesanos que se encargarán de convertirlo en zapatos, maletas, bolsos, pulseras y todo lo que se les ocurra. Y en el centro de la Medina Fez el-Bali, encontraremos la Plaza Seffarine, entre el zoco de los tintoreros y el de los curtidores. Allí podremos ver la Biblioteca Karaouine, la Madraza Seffarine y a muchos caldereros que se dedican a trabajar el cobre desde tiempos inmemoriales.

Y para introducirnos en el ambiente palaciego de esta ciudad imperial, qué mejor que pasar por el Palacio Real de Fez. Fue construido en el S. XIV y es uno de los más grandes y antiguos de todo Marruecos. A causa de su enorme tamaño, tuvo que ser edificado fuera de la antigua medina, por lo que, tras su construcción, apareció una nueva medina llamada Fez el-Jdid para abastecer las necesidades del gran Palacio. Una vez allí, merece la pena también recorrer los barrios que rodean al Palacio, ya que las casas del barrio judío que se sitúa al lado de él, ofrecen unas vistas totalmente diferentes a las del estilo musulmán.

Fosas con tintes naturales

Fosas con tintes naturales usados por los curtidores para colorear el cuero

Finalmente, para terminar bien el recorrido por Fez, podemos visitar el Mausoleo de Mulay Idrís, un santuario dedicado al que fuera rey de Marruecos entre los años 807 y 828. Está formado por la casa el Quitún, la Mezquita al Asraf, la fuente y la casa del wudú. No es difícil localizar este lugar, ya que, desde cualquiera de los puntos más altos de la ciudad de Fez, sobresale la cúpula piramidal de color verde de este Mausoleo con tanta historia.

Hay también muchos lugares cercanos a Fez, que merece la pena visitar. Uno de ellos es Voulubilis, una ciudad romana en ruinas que está muy bien conservada y es incluso Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Sus mosaicos y su arco del Triunfo se encuentran en muy buen estado de conservación. De camino a esta ciudad romana, es de obligada necesidad parar en Moulay Idriss, un pueblecito muy pintoresco de casas blancas y de ambiente muy agradable.

Y ya de paso, también podeemos visitar la ciudad imperial de Meknés, que al igual que ocurre con Fez, tiene una gran medina llena de callejuelas, de tenderetes y de colorido. Además, tiene una plaza enorme llamada Place el-Hemin en donde podremos relajarnos y disfrutar de muchas actividades como música en directo. Naturalmente, la ciudad de Fez, ofrece muchos más encantos y muchos más lugares para visitar de los que mencionamos. Eso sí, todos con ese ambiente tan peculiar que hará que queramos seguir descubriendo todos los encantos que ofrece Marruecos.

Más información | Wikipedia
Visto en Lovelyplanet
Fotografías | Destinosactuales, Madmarx y marilo08
A vista de pájaro | Google Maps

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