Minas de sal de Wieliczka, uno de los orgullos de Cracovia

Las minas de sal de Wieliczka, situadas a pocos kilómetros de Cracovia, son unas de las minas más antiguas e interesantes del mundo
8 de noviembre de 2012
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minas sal capilla

En las minas de sal tendremos la ocasión de visitar la fascinante capilla de Kinga, en la que todo está hecho de sal

Más allá de todos los tesoros que pueda ofrecernos la ciudad polaca de Cracovia, más allá de su precioso mercado de los Paños o de su barrio judío, hay dos lugares que no podemos perdernos si decidimos visitarla. Se trata de dos lugares muy diferentes que son, al mismo tiempo, una parada obligatoria fuera del casco antiguo de la ciudad. Una de estas paradas es, por supuesto, Auschwitz, el enorme campo de concentración y exterminio construido por los nazis al comienzo de la Segunda Guerra Mundial; una visita tan dura como interesante.

Pues bien, en esta ocasión quiero hablaros de ese otro lugar que recomendamos ver si pasáis por la bella Cracovia, las minas de sal de Wieliczka, conocidas también como la “catedral subterránea de sal de Polonia”. Allí podremos caminar durante varias horas por unas de las minas de sal más interesantes y antiguas del mundo. Si quieres saber qué nos espera en sus profundidades, sólo tienes que acompañarnos.

minas sal cracovia

Imagen de uno de los pasillos que recorreremos durante nuestra visita

Antes de nada, es recomendable saber que las minas de sal, situadas en la ciudad de Wieliczka, alcanzan una profundidad de 327 metros y que su longitud llega a superar los 300 kilómetros. Por este motivo, advierten que la visita puede ser agobiante para alguien que padezca de algún tipo de fobia a las profundidades. En mi caso puedo decir que sólo me encontré agobiada en un momento de la visita, a la hora de subir de nuevo a la superficie, al final de la ruta. Por lo demás, la visita fue de lo más agradable. Eso sí, recomiendo llevar una chaqueta o algo de abrigo si visitamos las minas en verano, ya que dentro la temperatura es de unos 14 grados centígrados.

Aunque la mina de sal más antigua del mundo se encuentra en otra ciudad polaca, Bochnia, podemos decir que las minas de Wieliczka son una de las minas de sal activas más antiguas y también una de las más bellas. Para acercaros un poco más a todo lo que las minas ofrecen y, por si os sirve de referencia, os contaré el recorrido que yo hice. En primer lugar, he de decir que para mí la mejor opción para llegar a ellas es contratar una de las muchas excursiones que nos ofrecerán en hoteles y oficinas de turismo. En el centro de Cracovia encontraremos muchos carteles y folletos de empresas o agencias que nos ofertan excursiones a los lugares más visitados de Cracovia. Entre ellas, por supuesto, Auschwitz y las minas de sal de las que hablamos ahora. Esta es una opción muy recomendable, tanto si no tenemos vehículo propio como si queremos ir a lo seguro.

minas sal Wieliczka

Las minas de sal de Wieliczka son unas de las más antiguas de todo el mundo

Una vez que hayamos contratado nuestra excursión, nos pedirán que nos dirijamos hacia un punto de la ciudad, generalmente el lugar donde reservamos la visita, o nos recogerán en el lugar en el que nos hospedemos, como fue mi caso. Generalmente, los vehículos son microbuses que nos dejan directamente en la puerta de las minas y que estarán en el mismo lugar cuando salgamos. En el precio de la excursión, que ronda los 25 euros (dependiendo de dónde la contratemos), estarán incluidos el trayecto, la entrada a las minas y la visita guiada en nuestro idioma. Idiomas como el inglés cuestan un poco menos que idiomas como el español o el italiano.

La distancia que hay entre el centro de Cracovia y Wieliczka es de unos 14 kilómetros. Otra opción más económica sería coger el autobús 304 en la calle Kurniki y hacer la visita por nuestra cuenta. Para ello, podemos reservar la entrada a las minas en su página web oficial y consultar la lista de precios. En nuestro caso, contratamos el paquete con el guía en español y todo marchó a la perfección. La guía era una chica muy amable que, durante más de dos horas, nos hizo un completo recorrido a través de la historia de las minas.

Lago sal Wieliczka

Fotografía de uno de los lagos de sal que podremos ver dentro de las minas

Comenzamos la ruta bajando por una larga escalera. El comienzo resultó un poco monótono por los más de trescientos escalones que tuvimos que pisar hasta llegar al primer nivel de la visita, pero mereció la pena. En caso de que haya algún turista que no pueda bajar por estas escaleras, existe la posibilidad de que baje en ascensor. Una vez que bajemos, el olor a madera nos invadirá, y es que la cantidad de este material que veremos a lo largo de la visita es apabullante. También nos irá llegando un intenso olor a sal y a humedad, como es de esperar. En gran parte del camino estaremos rodeados por paredes de sal e, incluso, el guía nos invitará a comprobar mediante el gusto que, efectivamente, saben a sal.

Entre sala y sala, el guía tratará de acercarnos a la historia del lugar, y para ello nos contará que todo comenzó hace más de 700 años y que las minas fueron, durante mucho tiempo, una de las grandes fuentes de riqueza del país. Hoy día, la producción de sal en Wieliczka es mínima pero aún se produce sal de mesa. Algo que también resulta curioso es que cuando haya que abandonar una galería para pasar a la siguiente, tendremos que cerrar la puerta antes de abrir la otra para así evitar que haya corriente de aire. Dentro de las muchas salas y galerías que podremos ver encontraremos exposiciones que nos dicen cómo trabajaban los mineros, capillas religiosas o salas con bellas esculturas de sal. Eso sí, no pensemos en la sal blanca a la que estamos acostumbrados, sino a una sal oscura, rígida y con impurezas.

Esculturas sal Wieliczka

Dentro de la bonita capilla de Santa Kinga encontraremos numerosos relieves y esculturas de sal

Otra cosa que suele gustar mucho a los turistas y que, por supuesto, a mí me encantó son los lagos subterráneos de agua salada. La guía nos contó que es técnicamente imposible hundirse en ellos por la cantidad de sal que contienen. En uno de ellos pudimos disfrutar además de un pequeño espectáculo de luces y sonido que trataba de trasladarnos a un día de trabajo en la mina.

Aunque, el lugar más fascinante de toda la visita llega cuando descendemos por unas escaleras hasta la capilla de Santa Kinga. Absolutamente toda la sala está hecha de sal: las paredes, las esculturas, el techo, las lámparas… Fue creada en 1896 por mineros con grandes dotes artísticas que supieron aportar belleza en cada rincón. He de reconocer que quedé muy impactada por esta capilla y que la visita habría merecido la pena sólo por verla.

En su altar se encuentra una escultura de sal de Santa Kinga y en sus paredes podremos contemplar un gran número de relieves y esculturas religiosas. Personalmente, me impactó sobremanera la profundidad y la belleza del relieve de La última cena, de Da Vinci; una auténtica obra de arte. Por otro lado, destaca el monumento a Juan Pablo II, que se hizo entre 2002 y 2003. 

Está claro que la magnificencia de esta sala no puede comprenderse hasta que no se visita, pero podéis haceros una idea de su belleza a través de las fotos. Por todo esto, no debe extrañarnos ver por allí algunos novios que deciden hacer su reportaje de boda en este lugar.

wieliczka ultima cena da vinci

El relieve hecho en sal de ‘La última cena’ de Da Vinci es una de las esculturas estrella por su precisión y sensación de profundidad

Al final de la ruta llegaremos a una sala que no es más que una tienda repleta de artículos de recuerdo y, finalmente, nos conducirán hasta un ascensor que fue usado por los mineros y que nos llevará de regreso a la superficie. Como ya he comentado, es la única parte que puede resultar agobiante de la visita dadas las dimensiones del elevador y la oscuridad que tendremos por un par de minutos. Asimismo, cabe mencionar que antes de subir también nos ofrecerán (por el mismo precio) la opción de visitar un par de exposiciones más. Se trata de una versión extendida de la ruta, que no siempre se escoge porque la visita general ya puede hacerse un poco larga, ya que no pararemos de andar en ningún momento.

Como conclusión puedo decir que sólo después de visitar las minas comprendí por qué son patrimonio de la humanidad por la Unesco y por qué reciben más de un millón de visitas al año. Y es que son una de las mayores atracciones no sólo de Cracovia, sino de toda Polonia. Además, han sido visitadas a lo largo de la historia por multitud de figuras célebres y personalidades de todas las épocas, como Goethe, Copérnico, Bill Clinton y Karol Wojtyla, entre otros. Por algo será, ¿no?

Más información | Minas de sal de Wieliczka (web oficial)
Fotografías | Teachandlearn (1)(2)Magro_KRKebnekaiseZsoolt y King-of-Herrings
A vista de pájaro | Google Maps
En Viajeros Blog | Basílica de Santa María de Cracovia, una iglesia gótica que no debes perderte

Un comentario
  1. ideaviaje
    Publicado el 2 diciembre, 2014 a las 5:41 pm | Enlace

    Esta es sin duda una visita obligada que tenemos en mente para nuestro futuro viaje a Cracovia.
    Muy interesante el post.

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