Auschwitz: las pruebas de los crímenes

13 de noviembre de 2011
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Fotografía de unos zapatos rojos pertenecientes a las víctimas de Auschwitz

Fotografía de unos zapatos rojos pertenecientes a las víctimas de Auschwitz

Hay infames episodios del pasado que cuestan derrocar en la conciencia colectiva. El holocausto judío era un secreto a voces que tardó en ser silenciado y durante años vio proliferar campos de concentración como el de Auschwitz. Allí se desplazaron mis huesos y, con la intención de describiros mis vivencias, estoy realizando un especial por etapas. Primero os hablé de los precios, horarios y cómo llegar; continué delineando su información e historia, y es el turno ahora de un capítulo no apto para todos los estómagos: las pruebas de los crímenes de Auschwitz.

En la vida, al menos en la del ser humano, mientras no se tenga contacto visual con un hecho traumático, el corazón no siente, no sufre; sobre todo si el cerebro lo desconoce. Sucede al igual que con las infidelidades y se propaga a través del dolor, a través de ese mismo llanto parco en palabras y fecundo en decibelios; sucede con la muerte, una cobarde mujer a la que le gusta ser agasajada con famélicos presentes. Polonia es una dulce concubina con dos caras dignas de ser estudiadas. Sumerjámonos juntos en su lado más lúgubre.

Os recordamos que el campo de concentración está habilitado como museo y en sus barracones, en sus antiguas oficinas, descubriremos aciagas secciones como la que nos atañe a continuación.

En el museo de Auschwitz se expone el equipaje de las víctimas del holocausto

En el museo de Auschwitz se expone el equipaje de las víctimas del holocausto

Antes, incluso, de cruzar la puerta, un letrero profetiza sufrimiento al ver el horror amarrado en nuestro iris. El desazón se contagia en los visitantes y el encuentro con las urnas de cristal provoca un infausto sentimiento. No estamos viendo una película, lo que contemplamos delante nuestra es real. Por eso mismo, la congoja en algunos comensales les obliga a salir por no poder soportarlo.

No lo voy a negar, el aire en esta sala está viciado, embadurnado con una pesarosa culpabilidad que se adosa a nuestra alma como si fuera un parásito. Sucumbimos a un estado de ánimo, el cual, no nos permite pensar, nublando nuestro positivismo y arrinconándolo en un cuarto oscuro. Pilas enteras de equipaje se prestan a saludarnos con unos tatuajes de amnesia marcados a fuego en sus solapas. Hay fotografías en blanco y negro que corroboran su historia, en Birkenau, en el andén de una estación sin retorno.

Visitar la sala de las pruebas de los crímenes de Auschwitz no es apto para todo el mundo

Visitar la sala de las pruebas de los crímenes de Auschwitz no es apto para todo el mundo

Los prisioneros fueron desprovistos en vida de cualquier pertenencia, de cualquier mísera posesión que tuvieran. En el interior del muro encuadernado con alambres y espinos, estas propiedades son expuestas sin compasión, pues de eso se trata, de hostigar nuestra moralidad con unos enseres que incautaban como trofeos las SS. Las maletas cambiaban de dueño y, con ellas, los nombres y apellidos bordados en sus prendas de vestir hacían lo propio. Se vendía después al mejor postor, al menos huraño, mientras los presos eran aniquilados para expropiarles lo único que les quedaba tras su muerte: los dientes, el pelo, sus prótesis, su orgullo.

La sala por donde pasearemos es lóbrega, siniestra, cubierta de nubarrones en un pasadizo repleto de oscurantismo. Es allí, en el infierno teñido de negro, donde los cabellos olvidados de las víctimas del holocausto se agolpan como montañas de paja seca. Cada mechón contiene la historia de una vida que fue talada de raíz y el susurro de sus plegarias perfora nuestros tímpanos con una consternada sicofonía. La toma de fotografías está vetada en este espacio; por respeto a los muertos, por la delicadeza de sus fibras, por toda la carga emocional que despierta.

Imagen de una urna de cristal con utensilios de los prisioneros de Auschwitz

Imagen de una urna de cristal con utensilios de los prisioneros de Auschwitz

Cualquier elemento en la estancia destruye nuestro mundo de fantasía. Unas oxidadas tijeras, unos raídos cepillos, un misterioso colador, una botella de vidrio sin mensaje de esperanza para enviar al vasto océano, un rodillo para amasar las penas… La conmoción se adueña en el paladar y es harto laborioso quitarse ese calamitoso aguijón de la espalda.

Los escasos artilugios de cocina se amontonan indecisos en una bañera de iguales, preguntándose, aturdidos, la razón por la que sus propietarios los llevaron consigo a un cultivo de hambrientos esqueletos. No obtienen respuestas, ni ellos ni nosotros, cómplices de una ignominia que, lamentablemente, se reproduce de manera cíclica a lo largo y ancho de nuestro planeta. No escarmentamos y hasta no ver a las atrocidades ahorcando al vecino, no movemos un dedo; ni una maldita uña.

Montaña de gafas apiladas que demuestran los crímenes de Auschwitz

Montaña de gafas apiladas que demuestran los crímenes de Auschwitz

La ceguera en nuestros corazones es igual de despiadada que la de nuestros globos oculares. Es transitoria, mas las dioptrías se encargan de despojarnos cualquier atisbo de remordimientos. En Auschwitz, los presos políticos, los judíos y la chusma delinquían más que los propios criminales nazis. Era la única manera de sobrevivir, la más honrada. Sin las lentes arqueadas sobre unas narices faltas de olfato, los peones de este exterminio dejaron de ver la luz al final del túnel, enterrando la esperanza en un hoyo de morosa agonía.

Este aposento, el de las pruebas de los crímenes, sacude al espectador como a un harapo y lo voltea hasta herirlo en lo más hondo de su ser. Merece ser visitado, debe ser examinado. Sin embargo, no es un trago fácil y nos causará tormento, a nosotros y a nuestros acompañantes, iniciando un ambiguo debate en nuestros fueros. Si otras personas, semejantes a nosotros, sufrieron tanto ejerciendo de víctimas y verdugos, ¿dónde nos deja como seres racionales?

Ver tanto calzado junto en Auschwitz produce una sensación indescriptible

Ver tanto calzado junto en Auschwitz produce una sensación indescriptible

Las preguntas al sadismo de la crueldad humana rara vez encuentran veredicto y no lo hace, principalmente, porque no nos conviene en absoluto. Vencedores y vencidos; supervivientes y sacrificados. Es igual, ambos bandos acaban siendo una mota de polvo con el paso del tiempo. Su legado es lo único que prevalece, para bien o para mal.

Fotografías | Xabier Villanueva Amadoz
A vista de pájaro | Google Maps
En Viajeros Blog | Visita a Auschwitz: información e historia

6 Comentarios
  1. Jordi1982
    Publicado el 14 enero, 2012 a las 1:29 am | Enlace

    Yo soy de los que piensan que nunca debemos olvidar las atrocidades cometidas por la humanidad en el curso de los años de existencia de nuestra especie. Pero tambien debo decir una cosa, tampoco debemos caer en el sentimiento de culpa por lo sucedido. Yo personalmente, no vivi esa experiencia horrenda ni me gustaria vivirla, a quien le gustaria? Lo que pienso, es que se le esta dando demasiado bombo y platillo, porque hay otras atrocidades con un numero mas alto, pero no se recuerdan. Tambien personalmente me molesta que tratemos a los judios con lastima, tambien me molesta el hecho de que se les de via libre para enarbolar banderas israelies como diciendo que tienen todo el derecho a todo porque murieron judios alli. Tambien tienen derecho los homosexuales, comunistas, anarquistas, testigos de jehova, etc.. pero no van con banderas a visitar el campo y montando ”shows” no? Con este comentario, no quiero reflejar odio, simplemente, quiero reflejar que se de seriedad, respeto y igualdad al campo de Auschwitz-Birkenau, sin prioridades y favoritismos. Saludos.

    • BrunoLaureiro
      Publicado el 22 junio, 2013 a las 2:40 am | Enlace

      Me dejaste sin palabras con tú comentario, expresas exactamente lo mismo que yo!

    • Manolo
      Publicado el 15 abril, 2014 a las 1:54 am | Enlace

      En parte estoy de acuerdo, pero en aquel lugar, ninguna etnia, población, credo, o religión pagó un precio tan alto en víctimas como la población hebrea.de Europa .Respecto al número de hebreos que fueron sometidos a “tratamiento especial” es difícil de calcular con precisión , porque una inmensa mayoría no figuró en el registro del campo ni fueron tatuados, como era preceptivo para con los presos admitidos para el trabajo esclavo y fueron enviados a la muerte de inmediato. Al principio se hincharon las cifras de asesinados en general, pero después ya con investigaciones más profundas y concienzudas(ver Lawrence Ress, los nazis y la solución final), se ha llegado a la conclusión de que fueron más de un millón de personas las que fueron ejecutadas y llevadas en furgones directamente a los crematorios por su incapacidad para trabajar. La cifra no se aleja mucho de Treblinka, un campo cercano pero muchísimo más pequeño y primitivo, donde se les dio muerte mediante monóxido de carbono a unos 900.000 hebreos, gitanos y otras minorías. Desde luego no fueron los únicos que sufrieron el odio racista y xenófobo de Hitler y sus sicofantes de las SS, Pero como ya he comentado, sí los que proporcionalmente fueron matados en masa y buscados hasta la saciedad por todos los rincones de cada uno de los países invadidos por Alemania en la segunda guerra mundial.. Tal como decía Adolf Eichmann, teniente coronel de las SS y gestapo jefe de la oficina 4 B4 de asuntos judíos de la oficina principal de seguridad del Reich: ” Con obstinación demente, decía que había que acabar con todos los judíos a los que se les pudiera echar mano, si no lo hacíamos, lo lamentaríamos en el futuro con amargura”. CITA de Adolf Eichmann en el libro autobiográfico de Rudolph Höss, “Yo comandante de Auschwitz”..

      • Manuel
        Publicado el 23 diciembre, 2015 a las 9:04 pm | Enlace

        Manolo, estamos de acuerdo. Y lo peor de todo es que aun despuès de setenta años, los judìos no respiran paz. Ningùn pueblo ha sido tan perseguido històricamente como el judìo, al punto de quererlo desaparecer. Tampoco se trata de tenerles pesar como comentaba alguièn, ni que se està exagerando, sencillamente el drama judìo no tiene humanamente ninguna comparaciòn, su dolor siempre ha sido una total desproporciòn frente a cualquier otro drama mundial. Tambièn es curioso que culturalmente, y de la nada, se odia a los judìos. Como es el caso de cierto lugar en Mexico donde existe una fiesta en la que celebran “la quema del judio”. Donde no hay presencia judia y muchos de los habitantes de esta regiòn han visto a un judìo ¿podrà tener esto alguna presentaciòn?

  2. Publicado el 14 febrero, 2012 a las 4:47 pm | Enlace

    Brutal… me has dejado sin palabras y al borde de las lágrimas. Tiene que ser durísimo ver las pruebas de los crímenes en persona, y aún más pensar en los que ya no están… Mil gracias por el post

    • Xabier Villanueva
      Publicado el 15 febrero, 2012 a las 5:35 pm | Enlace

      La visita es muy dura pero al mismo tiempo muy gratificante. Te remueve por dentro de arriba a abajo, y sirve para entender hasta dónde es capaz de llegar el ser humano. Me alegro que te haya gustado el post.

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