¿HACE UN BAÑO?
Jerusalén, el mar Muerto y la moderna Tel Aviv condensan siglos de historia y espiritualidad. Conoce qué ver en Israel y consulta las recomendaciones oficiales de viaje antes de organizar tu visita.
¿HACE UN BAÑO?
Israel
En pocos kilómetros, Israel concentra lugares de enorme peso histórico y espiritual, con desiertos, mares y ciudades milenarias que se visitan casi en un mismo viaje.
Dentro de las murallas otomanas de Jerusalén se suceden el Muro de las Lamentaciones, la basílica del Santo Sepulcro y la explanada presidida por la Cúpula de la Roca. Recorrer sus callejones, entre zocos, peregrinos y campanas, es una experiencia intensa. Sube al monte de los Olivos para la vista clásica de la ciudad, y dedica tiempo al Museo de Israel, donde se exponen los manuscritos del mar Muerto. Lleva ropa discreta para los lugares sagrados.
El punto más bajo de la superficie terrestre ofrece una sensación difícil de explicar: flotar en el mar Muerto sin esfuerzo, por su altísima salinidad. Evita mojarte los ojos y no te afeites justo antes. Muy cerca, la fortaleza de Masada, construida por Herodes sobre una meseta desértica, es Patrimonio de la Humanidad y regala amaneceres memorables. El oasis de Ein Gedi aporta una nota verde en pleno desierto.
Tel Aviv es la cara moderna y desenfadada del país, con playas urbanas y una Ciudad Blanca de edificios de estilo Bauhaus reconocida por la UNESCO. A pie se llega a la antigua Jaffa, con su puerto y sus galerías. Más al norte, Acre conserva murallas y salas de la época de los cruzados.
El norte es más verde y sereno. Nazaret y las orillas del lago de Tiberíades son paradas esenciales de quienes siguen los pasos del Evangelio. Para comer, pide hummus recién hecho, falafel, shakshuka y dulces de sésamo. La primavera y el otoño son las estaciones más templadas, y recuerda que durante el shabat muchos transportes y comercios no funcionan.