Andorra
Montañas, pistas de esquí, rutas de senderismo y compras en los Pirineos: Andorra es una escapada ideal en cualquier estación. Descubre qué ver y qué hacer en este pequeño país vecino.
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La capital se suele asociar con tiendas, pero merece un paseo sin prisa por el Barri Antic, con sus callejuelas de piedra y la Casa de la Vall, una casona del siglo XVI que fue durante generaciones la sede del parlamento andorrano. A un paso, en Escaldes-Engordany, la silueta acristalada de Caldea anuncia uno de los grandes planes del país: dejarse flotar en aguas termales mientras fuera hace frío y las cumbres se ven nevadas.
Grandvalira, el mayor dominio esquiable de los Pirineos, enlaza pistas para todos los niveles entre Encamp, Canillo y el Pas de la Casa. Si buscas algo más tranquilo, Ordino Arcalís y Pal Arinsal tienen otro ritmo y un ambiente más familiar. Y aunque no esquíes, las raquetas de nieve y los trineos permiten disfrutar igual de la montaña.
Cuando se funde la nieve aparece otra Andorra, verde y muy caminable. El lago de Engolasters queda cerca de la capital y es una excursión sencilla entre bosque. Más exigente y más alpino, el circo de los Estanys de Tristaina encadena tres lagos a gran altura. Para los amantes del senderismo, el valle del Madriu-Perafita-Claror, Patrimonio de la Humanidad, conserva un paisaje de pastos, bordas y caminos antiguos sin carreteras.
Reserva tiempo para el románico: la iglesia de Sant Joan de Caselles, en Canillo, y la de Santa Coloma, con su campanario circular, son pequeñas, sobrias y muy fotogénicas. Después, siéntate en una borda, las antiguas casas de pastores convertidas en restaurantes, y pide trinxat, un contundente plato de col, patata y panceta.
El verano y el invierno son las mejores épocas, cada una con su encanto. En septiembre, además, los senderos se vacían y la luz sobre las cumbres es preciosa. Ten en cuenta que muchas carreteras de montaña exigen cadenas o neumáticos adecuados cuando nieva.