Malta
La Valeta, Mdina, Gozo y las aguas de Comino concentran milenios de historia en Malta. Descubre qué ver en este archipiélago mediterráneo perfecto para una escapada de sol y cultura.
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Levantada por los caballeros de la Orden de San Juan tras el Gran Sitio de 1565, La Valeta es una pequeña capital de calles rectas, piedra color miel y balcones de madera pintados. Dentro de la sobria concatedral de San Juan espera un interior barroco deslumbrante y La decapitación de san Juan Bautista, obra maestra de Caravaggio. Asómate a los jardines de la Alta Barrakka para contemplar el Gran Puerto y cruza en barca tradicional hacia las Tres Ciudades, con sus callejas tranquilas.
Mdina, la antigua capital, sigue amurallada y silenciosa; pasear por ella al atardecer es uno de los grandes placeres de la isla. Junto a ella está Rabat, con sus catacumbas. Malta guarda además templos megalíticos más antiguos que las pirámides de Egipto, como Ħaġar Qim y Mnajdra, y el hipogeo de Ħal Saflieni, un santuario subterráneo con cupos de visita muy limitados, así que reserva con mucha antelación.
Gozo es más verde y pausada. Sube a la Ċittadella de Victoria, visita los templos de Ġgantija y descubre las salinas de la costa norte. Entre ambas islas, Comino es famosa por la Laguna Azul, de aguas transparentes; ve temprano o fuera de julio y agosto, porque se llena de barcos.
Marsaxlokk, un pueblo de pescadores con barcas luzzu de colores vivos, es perfecto para comer pescado frente al puerto. Prueba también los pastizzi, hojaldres rellenos de ricotta o guisantes, y el estofado de conejo, plato tradicional maltés.
Primavera y otoño son ideales para combinar cultura y baño. Y dos apuntes prácticos: en Malta se conduce por la izquierda y el inglés es lengua oficial junto al maltés, así que moverse por tu cuenta resulta bastante sencillo si alquilas un coche o usas los ferris entre islas.