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Camboya

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Los templos de Angkor son el gran motivo para viajar a Camboya, pero el país también ofrece islas, ríos y una historia conmovedora. Descubre qué ver y cómo organizar tu ruta por el sudeste asiático.

Artículos sobre Camboya

Angkor, mucho más que un templo

Quien viaja a Camboya suele hacerlo por Angkor, y no decepciona. Junto a la ciudad de Siem Reap se extiende la antigua capital del Imperio jemer, un conjunto arqueológico inmenso que necesita al menos dos o tres días. Angkor Wat, con sus torres en forma de loto y kilómetros de relieves, es especialmente hermoso al amanecer. En el Bayón te observan decenas de enormes rostros de piedra sonrientes, y en Ta Prohm las raíces de los árboles abrazan los muros como en una película de aventuras.

El lago Tonlé Sap y la vida sobre el agua

A poca distancia de los templos, el mayor lago del sudeste asiático cambia de tamaño con los monzones. En sus orillas hay aldeas de casas sobre pilotes y comunidades flotantes con su propia escuela y su mercado. Elige una visita respetuosa, preferiblemente con guía local, y recuerda que allí viven personas, no un decorado.

Phnom Penh, belleza y memoria

La capital mezcla el esplendor del Palacio Real y la Pagoda de Plata con el recuerdo doloroso de los jemeres rojos. El museo de Tuol Sleng y el memorial de Choeung Ek son visitas duras, pero imprescindibles para entender el país y la entereza de su gente.

Qué hacer en Camboya junto al mar

Para cerrar el viaje, el sur propone otro ritmo. Kampot es famosa por su pimienta, Kep por el cangrejo que se cocina con ella, y las islas de Koh Rong ofrecen arena blanca y aguas cálidas. No te vayas sin probar el amok, un delicado curry de pescado al vapor con leche de coco servido en hoja de plátano.

Cuándo viajar

La mejor época para viajar a Camboya va de noviembre a febrero, con menos calor y lluvia. Lleva ropa que cubra hombros y rodillas para entrar a los templos y empieza temprano las visitas: la luz es mejor y el sol, más amable.