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Bosnia y Herzegovina

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El puente de Mostar y la multicultural Sarajevo son el alma de Bosnia y Herzegovina. Descubre qué ver en un país balcánico de historia intensa, montañas y gente hospitalaria.

Artículos sobre Bosnia y Herzegovina

Mostar y su puente otomano

La primera imagen que muchos viajeros guardan de Bosnia y Herzegovina es el Stari Most, el arco de piedra que cruza el río Neretva con aguas de un verde increíble. Levantado en el siglo XVI, destruido en 1993 durante la guerra y reconstruido con técnicas tradicionales, se ha convertido en símbolo de reconciliación. En verano es habitual ver a los saltadores locales lanzarse desde lo alto. Tras cruzarlo, pierde la tarde por el bazar empedrado y sube a un minarete para contemplar el conjunto.

Sarajevo, entre Oriente y Occidente

Pocas capitales europeas condensan tanto en tan poco espacio. En el barrio de Baščaršija huele a café y a cobre recién trabajado, y en pocos minutos pasas de la mezquita de Gazi Husrev-beg a calles de aire austrohúngaro, con iglesias católicas y ortodoxas y una antigua sinagoga cerca. Junto al Puente Latino fue asesinado en 1914 el archiduque Francisco Fernando, y el Túnel de la Esperanza recuerda cómo resistió la ciudad durante el asedio de los años noventa.

Qué hacer en Bosnia y Herzegovina fuera de las ciudades

A poca distancia de Mostar, las cascadas de Kravice forman un anfiteatro natural donde bañarse en los meses de calor. También cerca, el monasterio derviche de Blagaj se apoya en un acantilado junto al nacimiento del río Buna, y el pueblo fortificado de Počitelj escala la ladera sobre el Neretva. En el este, Višegrad conserva el puente de Mehmed Paša Sokolović, inmortalizado por el nobel Ivo Andrić en su novela sobre el Drina.

Consejos para tu viaje

Primavera y principios de otoño ofrecen buen clima y menos gente. Prueba los ćevapi, el burek y el café bosnio, servido en su pequeña cafetera de cobre.