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Bulgaria

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Sofía, el monasterio de Rila, Plovdiv y la costa del mar Negro hacen de Bulgaria un destino por descubrir. Conoce qué ver en este país balcánico auténtico y aún poco masificado.

Artículos sobre Bulgaria

Sofía, una capital con capas de historia

Bulgaria sorprende desde el primer día. En Sofía conviven las cúpulas doradas de la catedral de Alejandro Nevski, la diminuta rotonda de San Jorge, levantada por los romanos, y los restos de la antigua Sérdica que afloran junto al metro. Cuando apetezca aire libre, el macizo de Vitosha se alza justo detrás de la ciudad y permite caminar por la montaña sin apenas alejarse.

Qué ver en Bulgaria más allá de la capital

A un par de horas al sur, el monasterio de Rila es la visita imprescindible: un patio de arcadas rayadas, galerías de madera y una iglesia cubierta de frescos, todo rodeado de montañas boscosas. Plovdiv, una de las ciudades habitadas más antiguas de Europa, tiene un teatro romano todavía en uso, casas del Renacimiento búlgaro pintadas de colores y un barrio creativo, Kapana, lleno de terrazas.

Fortalezas, rocas y mar Negro

Veliko Tarnovo, antigua capital medieval, se derrama por las laderas de un río encajonado, con la fortaleza de Tsarevets coronando la colina. Al noroeste, las rocas rojizas de Belogradchik forman torres naturales a las que se adosa un castillo. Y en la costa del mar Negro espera Nesebar, una pequeña península Patrimonio de la Humanidad, con iglesias de ladrillo medievales y casas de madera asomadas al agua.

Rosas, sabores y cuándo viajar

Entre mayo y junio florece el valle de las Rosas, en torno a Kazanlak, de donde sale buena parte del aceite de rosa que usa la perfumería; es además tierra de tumbas tracias. Para comer, pide ensalada shopska con queso sirene, banitsa recién hecha y yogur, que aquí es casi una seña de identidad.

Primavera y principios de otoño son ideales para recorrer el país; julio y agosto, para la playa. Aprende a reconocer el alfabeto cirílico antes de ir: te ayudará con los carteles, y recuerda que algunos búlgaros mueven la cabeza al revés que nosotros para decir sí y no.