Catacumbas de los Capuchinos, el museo de la muerte de Palermo

Las Catacumbas de los Capuchinos es uno de los lugares más escalofriantes del mundo por conservar miles de cadáveres en perfecto estado de conservación
30 de Junio de 2011
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Las Catacumbas de los Capuchinos forman hoy día una auténtica galería de la muerte con unos 8.000 cadáveres embalsamados

Las Catacumbas de los Capuchinos forman hoy día una auténtica galería de la muerte con unos 8.000 cadáveres embalsamados

Hace unos días os contábamos que Palermo, la capital de la isla de Sicilia, es un lugar que reúne muchísimos atractivos para sus visitantes. Entre esos atractivos, os mencionábamos uno de los más curiosos: las Catacumbas de los Capuchinos. Como creemos que es un lugar que merece mención aparte por sí mismo, por su fascinante historia, vamos a dedicar esta ocasión a hablar de él.

Por las fotos que os vamos a mostrar parecería que se trata del escenario de una película de terror, pero no os confundáis, no tiene nada que ver. Se trata del cementerio del Convento de los Capuchinos, conocido como ya hemos dicho, como “Catacumbas de los Capuchinos”. Están situadas a las afueras de Palermo y son un lugar que atrae a los viajeros más valientes. Si eres uno de ellos, este es tu lugar.

Para llegar a la zona, basta con coger un autobús desde el centro de la ciudad. La historia que rodea a este insólito lugar es bastante extensa, ya que fue en el año 1600 cuando los monjes del convento empezaron a cavar la roca para enterrar los cadáveres de los monjes. Cuando ya eran demasiados los cadáveres y se empezaron a quedar sin sitio, decidieron crear las actuales catacumbas con sus pasillos, galerías y grandes salas bajo tierra.

En las Catacumbas encontraremos largos pasillos llenos de momias organizadas en categorías como el sexo, la profesión o la edad de los fallecidos

En las Catacumbas encontraremos largos pasillos llenos de momias organizadas en categorías como el sexo, la profesión o la edad de los fallecidos

En un principio, únicamente se enterraba allí a los monjes, pero con el tiempo, también se enterró a más gente. Se dice que todo comenzó porque el primer monje que se enterró allí tenía fama de santo y decidieron dejarlo en ese lugar, para que fuera visitado y rezado por la gente. Fue así como también descubrieron las especiales condiciones climáticas que permiten que los cuerpos se conserven en buen estado.

Con el tiempo, esto se convirtió en toda una tradición. Tanto es así que muchas personas dejaban en su testamento escritas las ropas que querían lucir después de su muerte, e incluso, las que deberían ponerles, pasado el tiempo. Fue así como se llegaron a reunir unos 8.000 cadáveres que hoy día se exponen para los turistas menos miedosos. Pero, si algo hay de curioso en este tenebroso lugar, es que los cadáveres se conservan embalsamados y con sus vestimentas. Podremos encontrar, incluso, algunos que llevan peluca o un cartelito con sus datos personales y su fecha de fallecimiento.

Muchos de los cuerpos llevan un pequeño cartel con los datos personales y la fecha de defunción de los fallecidos

Muchos de los cuerpos llevan un pequeño cartel con los datos personales y la fecha de defunción de los fallecidos

La experiencia puede ser muy inquietante desde el momento en que bajamos las escaleras para llegar al sótano. El olor a humedad y moho nos hará entrar en ese ambiente escalofriante que encontraremos cuando lleguemos. Caminar entre pasillos llenos de esqueletos humanos colgados de las paredes no es plato de buen gusto para todo viajero. Hay pasillos solo de momias mujeres, salas con gente noble, otras para esqueletos de niños pequeños y una sala conocida como la “sala de los profesionales”. En esta habitación encontraremos cuerpos de jueces, profesores, militares… muchos con sus ropas de trabajo.

Como vemos este peculiar museo de la muerte, alberga esqueletos de todas las clases. Aunque no se encontraron escritos de cómo se realizaba el proceso de embalsamación, se llegó a saber que los cadáveres se metían en una sala con la puerta cerrada para que el olor a putrefacción no saliera. Permanecían en esa sala durante un año y se conservaban intactos. Cuando se sacaban, eran lavados con agua y vinagre y se metían en ataúdes de madera sin quitarles la ropa. Finalmente, se introducían en los huecos de las paredes o catacumbas, originando así su particular aspecto.

Entre todas las momias, destaca la de la pequeña Rosalía Lombardo por su perfecto estado de conservación debido a una misteriosa técnica

Entre todas las momias, destaca la de la pequeña Rosalía Lombardo por su perfecto estado de conservación debido a una misteriosa técnica

Entre todas las momias destaca la de la pequeña Rosalía Lombardo, una niña de apenas dos años que parece estar dormida. Su cuerpo fue momificado en el año 1920 con las técnicas del doctor Solafia: inyecciones de compuestos químicos. Aún se desconoce la fórmula exacta puesto que el doctor se fue a la tumba con el secreto. Lo que sí se sabe es que en épocas en las que había epidemias los esqueletos se introducían en balsas de arsénico o lechada de cal. Es por eso que algunas momias conservan un color rosado.

Estas catacumbas, que pueden visitarse en la ciudad de Palermo, son un lugar de esos que no se ven todos los días. No es algo habitual pasear por un lugar en el que miles de momias están al alcance de nuestra mano. Tampoco es un lugar apto para todos los públicos, pero sí un lugar de lo más recomendable donde podremos notar cómo la muerte está en el ambiente que envuelve a las escalofriantes catacumbas.

Más información Wikipedia
Fotografías | Dede85s, Ziscos, Fer_68 y Samp60
A vista de pájaro | Google Maps
En Viajeros Blog | Osario de Sedlec, uno de los lugares más curiosos y escalofriantes de la República Checa

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