Castillo de Olite, de visita guiada por el esplendor de la Edad Media en Navarra

9 de Septiembre de 2011
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Palacio-Castillo Real Olite

Panorámica del majestuoso Palacio Real de Olite, la joya del Reino de Navarra

La imagen que ilustra este artículo no es la de un castillo cualquiera. Lo que veis es el Castillo Real de Olite, un conjunto histórico del medievo que nos enseña la trascendencia que tuvo en su día el Reino de Navarra. Su construcción data de principios del siglo XV, entre los años 1402 y 1424, y debido a su magnificencia fue alabado y considerado como uno de los monumentos más lujosos de Europa en su época. Ya lo plasmó en su prosa un viajero alemán que se topó de bruces con el edificio en el siglo XV: “seguro estoy que no hay rey que tenga palacio ni castillo más hermoso, de tantas habitaciones doradas […] no se podría decir ni aún se podría siquiera imaginar cuán magnífico y suntuoso es dicho palacio”.

Hace pocos días tuve la fortuna de volver a mi tierra, momento que aproveché para inmiscuirme en el trasiego de Olite, una hermosa ciudad anclada en la zona media de Navarra, con apenas 3.800 habitantes y situada a 42 kilómetros al sur de Pamplona. El motivo del viaje estaba marcado, y seguía el rastro del clamor de las justas medievales.

El destino fue su Castillo, a través de una visita guiada que incluía la explicación de la Iglesia de Santa María la Real (a la que no se puede acceder de otro modo) y la planta baja del Palacio Real de Olite. El misticismo de las torres queda al margen del itinerario, y deberemos escalar hasta sus confines por nuestra cuenta. No obstante, siempre podremos hacer uso de las audioguías por un coste comedido (podéis consultar los precios al final del artículo) o seguir las indicaciones con la ayuda de un folleto explicativo.

Castillo Olite

Vista general del Castillo de Olite desde la Torre de los Cuatro Vientos

Al primer envite de la visita accedemos por medio de la Plaza de Carlos III, dándonos de bruces con un claustro de sugerentes arcos góticos. Este claustro es anexo a la Iglesia de Santa María la Real, nuestra primera parada y, aunque sus entresijos son tan interesantes como los palaciegos, os rogamos paciencia, pues os tocará esperar un poco hasta que en una futura ocasión cerremos el círculo de la visita guiada añadiendo información sobre el denominado Palacio Viejo, el actual Parador Turístico. Hoy nos centraremos en su Palacio, que no es poco.

El promotor del Palacio Real, de esta singular obra arte compuesta actualmente por las ruinas de la Capilla de San Jorge, el Parador y el Palacio Nuevo, fue el rey navarro Carlos III el Noble (1387-1425). Él fue un hombre diplomático, pacificador, alejado del furor de la batalla y amante del arte. Gracias a su apoyo a la cultura y auspiciado por una reluciente economía, en su reinado también mandó reconstruir la Catedral de Pamplona y erigió otro palacio en una localidad de Navarra llamada Tafalla.

Plano Palacio-Castillo Real Olite

Plano del Palacio-Castillo Real de Olite

Jardín Viejo (Nº1)

El primer alto en el camino de nuestro paseo se realiza en el Jardín Viejo o patio de guardias, desde donde se puede apreciar el ábside y el comienzo de la torre del campanario de la Iglesia de Santa María la Real. Las inmediaciones del castillo estaban rodeadas por florecientes jardines y a pesar de que hoy en día el Jardín Viejo se ha sustituido por la piedra, tuvieron sus días de gloria, como todos. Los naranjos dialogaban con los limoneros, los toronjales charlaban distendidamente con los jazmines de Alejandría y, las cidras, sentían envidia de sus primos los granados.

Sala de excavaciones (Nº2)

Una pasarela nos introduce en la sala de excavaciones, conocida de igual modo con el nombre de sala de guardia, evitando de esta manera que nuestros deshonrosos pies ultrajen su silencio. Se abrió al público en el año 1996 tras levantar el suelo y encontrarse con las losetas de barro que nuestra vergonzosa mirada tantea en la penumbra. La altura de unas columnas de 8 metros llamaron la atención de los estudiosos, quienes se encontraron con un sótano del que todavía no se sabe cuál era su función.

Castillo Olite sala de los Arcos

Imagen de la sala de los Arcos, que sostiene el jardín colgante del Palacio Real de Olite

Sala de los Arcos (Nº4)

Siguiendo las indicaciones de la guía, nuestros pies se sienten rápidamente amenazados al acceder a una lúgubre estancia, la sala de los arcos. Se trata de una nave de arcos fajones cuya misión es sostener el claustro superior y el jardín colgante de la reina. Para ello, encima de los arcos colocaron unas losas de piedra a las que añadieron por encima 1 metro de tierra para poder plantar el jardín. Debido a las filtraciones la habitación solía estar continuamente encharcada y los quirópteros encontraban en ella su particular zona de recreo. Por esta misma razón, a pesar de sus arcos, la amenazante cámara se conoce como la sala de los murciélagos.

Escaleras de acceso a la gran torre

Huyendo de la cegadora oscuridad, en busca de la ansiada luminosidad, nos abrimos paso por medio de una belicosa escalera de caracol que da acceso a la gran torre. Sus paredes retozan historias y sus tatuajes ponen de manifiesto la obligación de saldar las deudas. La piel de las piedras está marcada con estrellas de David y algún que otro martillo. Son las señales de los canteros de la Edad Media para llevar las cuentas de lo que les debían de pagar. Al no saber escribir, optaban por incluir su firma en forma de dibujo para reclamar posteriormente su autoría.

Cámara de la Reina (Nº7)

Sin tiempo para sopesar la dura vida de los canteros, nos sumergimos en los aposentos de la reina. Leonor de Trastámara se casó con Carlos III, siendo usada como moneda de cambio en 1375 para poner fin al tira y afloja existente entre los reinos de Navarra y Castilla. En esta sala caviló la hija del rey Enrique II de Castilla, pues su honor fue mancillado repetidamente a causa de la amante de su marido, María Miguel de Esparza, con quien tuvo cinco hijos bastardos.

Castillo Olite Cámara Reina

Imagen de la cámara de la reina del Castillo de Olite, Navarra

Respirar el aire limpio del jardín que entra por los ventanales rezuma frescura. El antiguo jardín colgante vaga en la galería de la reina, a la distancia de apenas un bostezo de la habitación de su realeza, con unas impresionantes vistas de verde azabache. Debemos echar mano de la imaginación y maravillarnos con el esplendor de la sala. Las puertas estaban hechas a base de madera del Pirineo navarro, la tapicería poblaba sus rincones, y los mejores artesanos españoles y europeos animaron la habitación con vivos colores. Las paredes fueron decoradas con esculturas de ángeles y este hecho le valió a la sala el apodo de la cámara de los ángeles.

Un elemento, un extraño hueco en la pared, despierta nuestra curiosidad. Al preguntar a la guía, nos sorprende con alegórica rotundidad. En el Palacio Real de Olite disponían de la tecnología más puntera y prueba de ello es la utilización de tuberías de plomo para la canalización del agua. La traían desde el río Cidacos y por medio de un complejo hidráulico era elevada a la torre del Aljibe.  De esta manera se entiende mejor la belleza de las fuentes y los jardines del castillo.

Castillo Olite Cámara Rey

Imagen de la Cámara del Rey con su chimenea en segundo plano

Cámara del Rey (Nº9)

Contigua a la habitación de la Reina, otra aún mayor nos mira por encima del hombro. Es la cámara del Rey; más amplia, mejor iluminada y acreedora en el pasado de una colección de relojes mecánicos del año 1400 del rey Carlos III de Navarra. Los amplios ventanales góticos dieron cobijo a los huéspedes, siendo esta sala propicia para la recepción de importantes invitados. Su generosa chimenea templa la habitación y al pasar a su lado sentimos su calor antes de ver cómo la cámara de los yesos está cerrada al gran público.

Galería del Rey (Nº11)

Al salir de los dominios de la Cámara del Rey, percibimos que los toronjales lucían esbeltos bajo nuestro próximo descubrimiento, la galería del Rey. Los arcos reflejan la sombra del pasado, de un ayer que en los últimos años de vida de Carlos III cubrió con vidrieras de colores la galería para sobornar el paso de las frías corrientes de aire.

Palacio Olite Galería rey

Los arcos góticos destacan en la galería del Rey

Desde nuestra posición, disponemos de una vista privilegiada del patio de la Morera. La altura del árbol es de 12 metros y según los expertos esta morera puede tener más de 500 años a sus espaldas. Está protegida en Navarra y fue declarada Monumento Natural.

Cuesta tejer la idea en nuestra cabeza pero al parecer, los patios del castillo que no fueron usados como jardines eran empleados como pequeños zoológicos. Los lobos, las jirafas, los pavos reales o incluso los toros convivían en un entorno de exuberante riqueza.

Aquí es donde la visita terminó para mí. Faltaba por escuchar los misterios del jardín flotante pero una reserva para llenar la panza en la vecina localidad de Lumbier frustró los planes. Antes de las explicaciones de la guía, muy correcta, directa y con un halo de interés brotando de sus poros, había invadido los torreones del palacio. Apoyado en su altura, pude saborear el aroma de los cercanos viñedos acompañado de la sequedad de la marchita tierra que los cobijaba. Los nombres de las atalayas son los siguientes: la torre del portal de Fenero, la torre de la Atalaya o de la Joyosa Guarda, la torre de los Cuatro Vientos, la torre del Aljibe, la torre de las Tres Coronas y la torre del Homenaje.

Castillo Olite

Cerca de la Galería del Rey y por encima del Patio de la Morera

El Palacio-Castillo Real de Olite hasta nuestro días

El estado de conservación del Palacio-Castillo Real de Olite es espectacular. Claro que, las apariencias engañan. Bajo los reinados de Doña Blanca de Navarra y del Príncipe de Viana, todavía se pudo disfrutar del Castillo hasta que el declive del Reino de Navarra se hizo patente con las rencillas, heridas todavía abiertas, con el Reino de Castilla. Éste acabaría por terminar con sus posesiones en la invasión de 1512 a los mandos de Fernando el Católico.

Con la conquista, pronto cambiaron las funciones del Palacio y se fue abandonando paulatinamente. El mantenimiento era muy caro y nadie quería, o podía, hacerse cargo de él. Perdió su magia y, en 1813, en plena Guerra de la Independencia, fue pasto de las llamas. El culpable fue el militar navarro Francisco Espoz y Mina, quien se excusó alegando que en caso de que los franceses se hicieran con el Castillo, las consecuencias serían todavía más infames. Las malas lenguas hablan de otra versión, la de un hombre celoso y enemistado con el dueño del Palacio que aprovechó la ocasión para prenderle fuego con pleno derecho.

Castillo Olite Torre Atalaya y Cuatro Vientos

Vistas de la Torre de la Atalaya y los Cuatro Vientos

Sea como fuere, el edificio perdió toda su decoración, se dejó por el camino la madera y acabó semi-derruido. Convertido en la caricatura de lo que una vez fue y valiéndose del desorden reinante, la gente aprovechó para expoliar la piedra y reutilizarla en sus casas. El saqueo quedó impune, sin nadie con valor suficiente para reclamar lo suyo y con su fundador, Carlos III, retorciéndose en su tumba ante la incapacidad de hacer nada. Antes de que se llegara a un punto sin retorno, la Diputación Foral de Navarra se hizo con el Palacio en 1913 y en el año 1937 se puso manos a la obra en su reconstrucción. Las obras finalizarían 30 años más tarde, con el orgullo de haber sido declarado Monumento Nacional en 1925 y con la promesa de ser cuidado como se merece, con los galones de uno de los patrimonios más importantes de Navarra.

Chascarrillos de sobremesa

Hace unos años, el Palacio-Castillo Real de Olite se hizo famoso de rebote a causa de un vídeo de una pareja desfogándose en lo alto de una de sus torres. Youtube echó humo y la tranquilidad de Olite se vio apuñalada por los chascarrillos de sobremesa. Hace pocos días, sin embargo, la noticia volvió a subirse a los lomos de la rabiosa actualidad al desvelarse que la mujer implicada en la tórrida escena era una alcaldesa de Bélgica.

En mi visita, una concentración motera de diferentes puntos de España hizo más ruido con sus mofas que con sus relucientes damas del asfalto. En el interior de los muros de las torres una socarrona voz avisaba de que venía el lobo feroz y al “cuidado que viene la belga” se le unían sonoras carcajadas.

Torre de las Tres Coronas con un paisaje pintado de viñedos

Torre de las Tres Coronas con un paisaje pintado de viñedos

¿Cuál fue la pregunta más socorrida del día? En efecto, en qué torre es donde habían pillado in fraganti a la alcaldesa. Hasta aquí os puedo contar, no vaya a ser que después queráis emular a esta pareja de enamorados.

Localización

Plaza Carlos III el Noble s/n, Olite, Navarra.

Cómo llegar hasta el Palacio-Castillo Real de Olite

El acceso a Olite se realiza tomando la carretera N-121 desde la autopista AP-15 que atraviesa la comunidad foral de Navarra. No hay pérdida para encontrar el Castillo-Palacio porque se visualiza desde cualquier lugar de Olite. El acceso al interior del palacio se encuentra en la Plaza de Carlos III.

Existe un aparcamiento gratuito en la trasera del castillo, a escasos 100 metros y justo al lado del convento de los Franciscanos. Es, sin duda, el mejor lugar para dejar descansando a nuestro vehículo.

Contacto

  • Teléfono: 948-740035. Las reservas se realizan llamando al 948-741273.

Precios y horarios

  • Visita sin guía (Palacio Real)
    • Adultos: 3,10 euros
    • Mayores de 65 años, carné joven y niños de 6 a 13 años: 1,60 euros
    • Visita guiada(Palacio Real + Iglesia de Santa María)
      • Adultos: 6 euros
      • Mayores de 65 años, carné joven y niños de 6 a 13 años: 4 euros
Castillo Olite enredaderas

Las enredaderas bañan de romanticismo el Castillo de Olite

Los discapacitados del 33% o más, al igual que los niños hasta los 5 años, entran gratuitamente. Para los grupos de más de 20 personas se ofrecen descuentos aunque hay que consultar con antelación. El coste de las audioguías es de 2,90 euros.

  • Temporada baja (enero, febrero, marzo, octubre, noviembre y diciembre): todos los días de 10:00 a 18:00 horas (fines de semana de marzo y octubre, hasta las 18:30 horas)
  • Temporada media (abril, mayo, junio y septiembre): todos los días de 10:00 a 19:00 horas (fines de semana de mayo, junio y septiembre, de 10:00 a 20:00 horas).
  • Temporada alta (julio y agosto): todos los días de 10:00 a 20:00 horas.
  • Semana Santa 2011: del 16 de abril al 1 de mayo, de 10:00 a 20:00 horas.
  • Visitas guiadas: todos los días a las 11:00 horas, 12:00 horas, 12:30 horas, 16:30 horas y 18:00 horas (a excepción de los domingos y los festivos, que es a las 17:30 horas).

Notas importantes: El 25 de diciembre, 1 de enero y 6 de enero el edificio permanece cerrado. A causa del culto en la Iglesia de Santa María los horarios pueden variar. En cuanto a las visitas guiadas, no hay posibilidad de reservar las entradas puesto que los tickets se comienzan a vender una hora antes de la explicación.

Más información | Castillo-Palacio Real de Olite
Fotografías | Xabier Villanueva Amadoz, Ctv, Wikimedia, Nómada y Wines Of Navarra
A vista de pájaro | Google Maps

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