Especial Sanfermines - Los gigantes y cabezudos

24 de junio de 2011
El cabezudo de la abuela recibiendo una manzana de una estatua en los Sanfermines

El cabezudo de la abuela recibiendo una manzana de una estatua en los Sanfermines

La infancia es una de esas épocas en la vida que se viven intensamente, con inocencia, con relamiente curiosidad. Si vives en Pamplona, o en su defecto en alguna otra localidad de Navarra, y eres un niño o un adulto con hijos, aguardas los Sanfermines tachando los días del calendario. La Comparsa de Gigantes y Cabezudos es todo un reclamo para divertirse jugando, para llorar sonriendo.

Como en Fringe, es la unión de dos mundos paralelos, el adulto y el del niño, que coexisten en el casco antiguo de la ciudad amurallada. Los txistularis tocan, los gigantes bailan, los cabezudos dan la mano, las madres disfrutan, los kilikis hacen de grises, los niños lloran y las calles ríen a carcajada limpia. Como los padres.

Fotografía de los 8 gigantes de Pamplona en las Fiestas de San Fermín

Fotografía de los 8 gigantes de Pamplona en las Fiestas de San Fermín

Cualquier rincón es bueno para disfrutar de este acto, sea desde lo alto de un balcón o a pie de calle, donde los depredadores aporrean tu cabeza con su maza de esponja.

Hay 8 gigantes en total. Representan al rey y a la reina de los continentes de Europa, Asia, África y América. Para que luego el gobierno alardee de su firmeza contra el racismo. ¿Dónde está Oceanía? ¿Dónde está el rey de los Kiwis?

Recuerdo con nostalgia, todos lo hemos hecho, aprovechar cualquier descuido de los danzantes para colarnos bajo las faldas de los gigantes. Allá adentro te aíslas del ruido. Te sientes un gigante, eres un gigante. En el interior todo es oscuridad y la madera que hace de soporte huele a sombra, al húmedo aliento de las mazmorras.

Fotografía en familia de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona

Fotografía en familia de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona

Los cabezudos son de los buenos. Son corteses, hacen uso de la palabra ante cualquier altercado con los insurgentes y ejercen el oscuro arte de la diplomacia según sus intereses. Ellos son 5: el alcalde, el concejal, la abuela, el japonés y la japonesa. ¿Por qué no hay ningún representante local? Quizás sea que lo exótico vende más…

Con los cabezudos el semáforo está en verde.

Si os habéis fijado bien en la imagen superior, puede que os estéis preguntando qué hacen unos caballos pequeños en la foto de familia de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona. Son los zaldikos, nombre con el que se les conoce en la lengua más antigua de Europa, el euskera.

El zaldiko es un pequeño caballo que aporrea a los niños en los Sanfermines

El zaldiko es un pequeño caballo que aporrea a los niños en los Sanfermines

Podríamos decir, siempre dependiendo de su esquizofrénico jinete, que los zaldikos son los menos malos de los bellacos. Van vestidos de rojo, señal de peligro, con una porra extensible por medio de un fino hilo que en mi vida he visto romperse. Los villanos, como los héroes, nunca descansan.

Atención, niñas y niños. El semáforo ahora es de color ámbar. ¡Poneros el casco!

Gustan aprovecharse de la confianza que ejerce el caballo sobre los niños. Ellos se acercan, acarician el cabello y el lomo del animal y para cuando se quieren dar cuenta, el zaldiko se pone a dos patas hecho una furia. Se convierte en salvaje, si bien es cierto que no suele actuar con alevosía en sus acciones violentas.

El temible Caravinagre, el kiliki sin escrúpulos de los Sanfermines

El temible Caravinagre, el kiliki sin escrúpulos de los Sanfermines

Esa cara es de las profundas, de las de largo recorrido. Como Medusa, consigue petrificarte con sólo levantar una de sus cejas. Él es Caravinagre, el líder de los malos malísimos: los kilikis. Su furia no conoce límites y, aunque quiera parecer tierno al acercarse a los bebés, no lo es. También ellos sufren de su ira y sus lloros se pueden oír por cualquier recoveco de Pamplona.

El color del semáforo mira por el retrovisor al rojo. Su nombre, de color impronunciable, es la medida de la muerte, la sobresaliente de tus pesadillas.

Le siguen 5 kilikis más: el Coletas, el Barbas, el Berrugas, el Patatas y Napoleón. Ahí donde lo veis, después de haber conquistado infinidad de territorios, Napoleón no es más que el perrito faldero de Caravinagre. Se orina en los pantalones al compartir vestuario con él. Imaginad, ahora, su mueca triunfante.

El kiliki de Napoleón castigando a los niños en las Fiestas de San Fermín

El kiliki de Napoleón castigando a los niños en las Fiestas de San Fermín

El próximo artículo sobre los Sanfermines será menos diabólico, lo prometo, aunque seguirá girando en torno a las dantzas, a los bailes. Hablaré sobre los bailes regionales que se organizan en la Plaza de los Fueros el 6 de julio, tras dar comienzo las fiestas después del chupinazo. Tendré doble personalidad, la del espectador y la del dantzari.

¡No os lo perdáis!

Fotografías | Baltasar G S, Alex Penev, Elarequi 61, Pixel y Dixel, Wikimedia y Jonan Basterra
A vista de pájaro | Google Maps

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