Francia
Traboules, cocina de primer nivel y barrios renacentistas. Descubre qué ver en Lyon, capital gastronómica de Francia.
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El barrio renacentista, a orillas del Saona, forma parte de un casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad. Busca las traboules: pasadizos que atraviesan edificios y patios, comunicando una calle con otra, y que durante siglos usaron los comerciantes de seda. Empuja con respeto las puertas abiertas al público y encontrarás escaleras de caracol y galerías góticas a pocos metros de las tiendas. Desde allí, un funicular sube a la colina de Fourvière, coronada por una basílica que parece un gran pastel de mármol y que ofrece la mejor panorámica. Al lado asoman los teatros romanos de Lugdunum, la antigua capital de las Galias.
La Presqu'île, la península que forman el Ródano y el Saona, reúne la enorme place Bellecour, la place des Terreaux con la fuente de Bartholdi y el Museo de Bellas Artes. Al norte, la colina de la Croix-Rousse guarda la memoria de los canuts, los tejedores de seda, con sus altos talleres y un mural gigantesco. Para algo distinto, ve a la Confluence, con su museo futurista, o al parque de la Tête d'Or. Los amantes del cine visitarán el museo de los hermanos Lumière, inventores del cinematógrafo en esta misma ciudad.
Aquí comer es casi una obligación cultural. Siéntate en un bouchon, la taberna tradicional lionesa, y pide quenelles, ensalada lionesa o salchichón con un vaso de beaujolais. Las Halles Paul Bocuse, el mercado que homenajea al gran chef, son un paraíso de quesos y embutidos.
Primavera y otoño son perfectos para pasear. Si puedes, viaja a principios de diciembre: la Fiesta de las Luces transforma fachadas y plazas en lienzos luminosos, aunque conviene reservar con muchísima antelación.