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Santillana del Mar

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Calles empedradas, casonas y las cuevas de Altamira muy cerca. Descubre qué ver en Santillana del Mar, en Cantabria.

Artículos sobre Santillana del Mar

La villa de las tres mentiras

Dicen en Cantabria que Santillana del Mar es la villa de las tres mentiras: ni es santa, ni es llana, ni tiene mar. Lo que sí tiene es uno de los cascos históricos mejor conservados de España, tanto que a Sartre se le atribuye haberlo llamado el pueblo más bonito del país. Calles empedradas, escudos en las fachadas, balcones con flores y aroma a leña componen un conjunto que invita a ir despacio.

Qué ver en Santillana del Mar

Empieza por la Colegiata de Santa Juliana, el gran monumento del románico cántabro. Su claustro, con capiteles esculpidos, es de los rincones más serenos de la región, y en su interior descansan los restos de la santa que dio nombre a la villa. Sube después por la calle del Cantón hasta la plaza Ramón Pelayo, rodeada de torres medievales como la del Merino y la de Don Borja. Fíjate también en las casonas señoriales, especialmente en la de los Hombrones, con sus dos figuras bigotudas que sujetan el escudo. El casco es peatonal en buena parte, así que deja el coche en los aparcamientos de la entrada.

Altamira, a un paso

A unos dos kilómetros se encuentran las cuevas de Altamira, Patrimonio de la Humanidad y cumbre del arte rupestre. Sus bisontes policromados se pueden admirar en la Neocueva del museo, una réplica muy fiel que permite entender la vida de sus autores paleolíticos.

Qué hacer en Santillana y alrededores

No te vayas sin probar los sobaos, la quesada y un vaso de leche con bizcocho, típicos de los puestos del casco antiguo. Con más tiempo, Comillas ofrece el Capricho de Gaudí, y Suances, buenas playas para pasear. San Vicente de la Barquera, con su puente y los Picos de Europa al fondo, cierra la ruta.

Para disfrutarla con calma, evita las horas centrales de agosto o duerme allí en una casona: al caer la tarde, cuando se van los visitantes, recupera la quietud que la hace especial. Primavera y otoño son épocas estupendas, con menos gente y paisaje muy verde.