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Formentera

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Playas de agua transparente como Ses Illetes y un ritmo pausado. Descubre qué ver en Formentera, la más pequeña de las Pitiusas.

Artículos sobre Formentera

Ses Illetes y las playas de postal

Lo primero que sorprende en Formentera es el color del agua. Ses Illetes, en el extremo norte, es una estrecha franja de arena blanca entre dos mares, con un turquesa que parece irreal. Forma parte del Parque Natural de Ses Salines, y esa transparencia se debe en gran parte a las praderas de posidonia, Patrimonio de la Humanidad. Muy cerca, Llevant es más agreste y tranquila cuando sopla poniente. Cala Saona, entre acantilados rojizos, es perfecta para ver la puesta de sol, y la larga playa de Migjorn alterna tramos solitarios y chiringuitos relajados. Caló des Mort, pequeña y rodeada de casetas de pescadores, es otro lugar para recordar.

Qué ver en Formentera: faros y acantilados

La isla termina en dos finales de película. El faro de la Mola se alza sobre un altísimo acantilado, y el del Cap de Barbaria, en medio de un paisaje casi lunar, se popularizó gracias a la película Lucía y el sexo. Llega a este último al atardecer, camina hasta la torre de defensa y busca la Cova Foradada, un balcón natural abierto al mar.

Qué hacer en Formentera sin coche

La isla es pequeña y casi plana, así que la bici es la mejor aliada. Una red de caminos verdes conecta pueblos y playas, y bordea el Estany Pudent, donde a veces se ven aves acuáticas. Sant Francesc Xavier, la capital, gira en torno a una iglesia-fortaleza. Es Pujols concentra el ambiente nocturno. En el Pilar de la Mola suele haber mercadillo de artesanía.

Sabores y cuándo ir

Prueba la ensalada payesa con peix sec, pescado secado al sol, y cualquier arroz marinero. Solo se llega por mar desde Ibiza, un trayecto corto que ya forma parte del viaje. Mayo, junio y septiembre son los meses más agradables, con menos gente y el agua templada.