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Chinchón

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Una plaza mayor porticada, anís y escena de cine. Descubre qué ver en Chinchón, una escapada clásica desde Madrid.

Artículos sobre Chinchón

A unos 45 kilómetros de Madrid, Chinchón guarda una de las plazas más fotogénicas de España y una tradición gastronómica que justifica por sí sola la excursión. Es un pueblo pequeño, perfecto para un día sin relojes, de esos que se disfrutan a pie y con hambre.

Plaza Mayor de Chinchón, el corazón del pueblo

Lo primero que ver en Chinchón es su Plaza Mayor, de planta irregular y origen medieval, rodeada de casas de tres alturas con balconadas de madera pintadas de verde. Sus más de doscientos balcones han sido testigos de corridas de toros, fiestas y representaciones teatrales, y el cine la eligió para películas como La vuelta al mundo en 80 días y El fabuloso mundo del circo. Busca una mesa en una terraza y mira cómo pasa la vida; aquí esa es la actividad principal.

Patrimonio con vistas

Sube a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que domina la plaza desde arriba y conserva en su altar mayor una Asunción de la Virgen pintada por Goya, cuyo hermano fue capellán aquí. Muy cerca queda la solitaria Torre del Reloj, resto de otra iglesia desaparecida, y a las afueras el castillo de los Condes de Chinchón. El antiguo convento de agustinos, hoy Parador, tiene un claustro precioso que vale la pena conocer.

Qué hacer en Chinchón: comer y brindar

Esta es tierra de cocina contundente. Las cuevas excavadas bajo las casas se convirtieron en mesones donde se sirve cordero y cochinillo asados, sopa de ajo y judiones. Después del postre toca probar el famoso anís de Chinchón, seco o dulce, la bebida que dio renombre al pueblo. Tienes más detalles en este artículo sobre su peculiar gastronomía.

Cuándo ir

Primavera y otoño son los mejores momentos para caminar por sus cuestas. Los fines de semana hay mucha afluencia y conviene reservar mesa. Si coincides con la Semana Santa, la representación popular de la Pasión llena la plaza con los propios vecinos. En diciembre, el ambiente navideño y el frío piden una sopa castellana bien caliente junto a la lumbre.