Guías de viaje
Selçuk es la localidad turca junto a Éfeso, con la basílica de San Juan y el templo de Artemisa. Descubre qué ver allí.
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Museos
Esta tranquila ciudad del Egeo turco suele ser solo el punto de partida para visitar Éfeso, pero merece mucho más que una parada rápida. Tiene mercados, cigüeñas anidando en las columnas de un antiguo acueducto y un ambiente rural que contrasta con los grandes centros turísticos de la costa. Alójate aquí una noche o dos y podrás recorrer todo sin prisas, a un ritmo mucho más agradable.
A pocos kilómetros está una de las ciudades antiguas mejor conservadas del Mediterráneo. Baja por la calle de los Curetes, de mármol, y te encontrarás con la fachada de la Biblioteca de Celso, su imagen más famosa. El Gran Teatro, excavado en la ladera, tenía capacidad para unos veinticinco mil espectadores. Las casas adosadas, cubiertas por una estructura moderna, muestran frescos y mosaicos de las viviendas de las familias ricas. Visítala a primera hora para evitar el calor y los grupos.
Del templo de Artemisa, una de las siete maravillas del mundo antiguo, solo queda en pie una columna solitaria en un campo, y esa soledad resulta conmovedora. Sobre la colina de Ayasuluk se alzan una fortaleza y la basílica de San Juan, donde se venera la tumba atribuida al evangelista. A sus pies, la mezquita de Isa Bey, del siglo XIV, destaca por su portada. El Museo de Éfeso completa la visita con las esculturas de Artemisa.
La Casa de la Virgen María, en un bosque sobre el monte Koressos, es un lugar de peregrinación para cristianos y musulmanes. En las colinas, Şirince, un pueblo de casas blancas con pasado griego, es famoso por sus vinos de frutas.
Abril, mayo, septiembre y octubre ofrecen clima templado y mucha luz. Lleva agua, gorra y calzado cómodo.