¿Y TÚ CÓMO VIAJAS?
Viajar solo es una de las experiencias más libres que existen: tú decides el ritmo, la ruta y cuándo cambiar de planes. Aquí encontrarás ideas y destinos para quien quiere dar el paso y descubrir el mundo por su cuenta.
¿Y TÚ CÓMO VIAJAS?
Aplicaciones viajeras
Quien prueba a viajar solo suele repetir. No hay que negociar horarios ni restaurantes, puedes pasar tres horas en un museo o marcharte a los diez minutos, y cualquier cambio de planes se decide en el momento. Además, sin la burbuja de un grupo es mucho más fácil charlar con la gente del lugar y con otros viajeros. Si todavía dudas, te ayudará nuestra comparativa de viajar solo o acompañado. Los viajes en solitario también enseñan a resolver imprevistos.
Para empezar, lo mejor es elegir lugares con buen transporte público y un ambiente acogedor. Portugal es perfecto: Lisboa y Oporto se recorren a pie y tienen una tradición de albergues muy cuidados. Irlanda y Escocia suman pubs donde la conversación surge sola, y sus carreteras de la costa oeste o las Highlands se disfrutan en excursiones de grupo reducido. Japón funciona como un reloj, y su cultura de barras de ramen, sushi y cafeterías hace que comer solo sea lo más normal del mundo. Tailandia es el gran clásico de quienes viajan por su cuenta, con islas y ciudades llenas de gente en la misma situación.
Muchas mujeres eligen viajar sola precisamente por esa libertad, y el Camino de Santiago es una de las mejores formas de empezar: vas a tu paso, pero siempre hay alguien con quien compartir mesa en el albergue.
Estar solo no significa estar aislado. Las visitas guiadas a pie, las clases de cocina, los cursos de surf o de buceo y las zonas comunes de los albergues facilitan cualquier conversación. Siéntate en la barra en lugar de en una mesa, acepta esa invitación inesperada y deja un día abierto cada semana. Con frecuencia, ese día es el que más recordarás.