Kenia
Ver un elefante cruzar la sabana o un tigre entre la maleza cambia tu forma de viajar. Aquí encontrarás safaris en África, parques nacionales y encuentros con la fauna salvaje de otros continentes, para que elijas dónde vivir esa experiencia.
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La palabra safari significa viaje en suajili, y África sigue siendo su casa. En Kenia, la reserva de Masái Mara ofrece llanuras repletas de leones, jirafas y cebras, mientras que en Tanzania el Serengeti y el cráter del Ngorongoro forman uno de los escenarios de fauna más ricos del planeta. Ambos países comparten la gran migración, el enorme movimiento circular de ñus y cebras en busca de pastos, con sus dramáticos cruces del río Mara. Sudáfrica es el destino más sencillo para un primer safari gracias a Kruger y sus reservas privadas. En Namibia, el Parque Nacional de Etosha concentra a los animales en torno a sus charcas, y Botsuana propone explorar el delta del Okavango en mokoro, la canoa tradicional, además de las grandes manadas de elefantes del río Chobe.
Un safari no siempre se hace en todoterreno. Zambia es conocida por sus safaris a pie en el valle de South Luangwa, y Uganda y Ruanda permiten caminar por la selva hasta encontrarse con gorilas de montaña. Fuera de África, la India ofrece la búsqueda del tigre en parques como Ranthambore, entre ruinas de fortalezas. El Pantanal brasileño es uno de los mejores lugares para ver jaguares, y en Borneo los orangutanes se mueven por los árboles a orillas del río Kinabatangan.
Como regla general, la estación seca es la mejor para observar animales, porque la vegetación es más baja y la fauna se reúne cerca del agua. El amanecer y las últimas horas de la tarde son los momentos de mayor actividad, así que en un safari se madruga.
Lleva unos prismáticos, ropa de colores neutros y mucha paciencia. Un buen guía sabe leer huellas y sonidos, y parte de la magia está en la espera.