India
El Templo Dorado convierte Amritsar en el gran centro espiritual sij. Descubre qué ver en esta ciudad del Punjab indio.
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Amritsar, en el estado indio del Punjab y a un paso de la frontera con Pakistán, es una ciudad bulliciosa con un corazón sereno. Todo gira en torno al lugar más sagrado del sijismo, un templo que recibe cada día a miles de peregrinos y que deja huella tengas o no alguna fe.
El Harmandir Sahib, conocido como Templo Dorado, parece flotar en medio de una gran alberca sagrada, con sus cúpulas recubiertas de oro reflejadas en el agua. Visítalo dos veces, de día y de noche, cuando se ilumina y los cánticos religiosos suenan sin parar. Rodea el estanque descalzo sobre el mármol, siguiendo a las familias que se bañan en sus aguas o rezan en silencio. Para entrar debes dejar el calzado y cubrirte la cabeza; se prestan pañuelos a quien no lleve uno.
Una de las experiencias más conmovedoras de la India ocurre en la cocina comunitaria del templo. Voluntarios sirven comida gratuita a todo el que llegue, sin distinción de religión ni casta, y miles de personas se sientan juntas en el suelo. Merece la pena probarlo, e incluso echar una mano pelando verduras o fregando platos. Puedes leer más sobre la hospitalidad de los sijs.
A pocos pasos se encuentra Jallianwala Bagh, el jardín conmemorativo de la matanza de 1919 a manos de tropas británicas, un episodio clave en la lucha por la independencia. Muy cerca, el Museo de la Partición explica el drama de la división de 1947. Por la tarde, acércate a la frontera de Wagah para ver la vistosa ceremonia del cierre de puertas, con soldados de ambos países desfilando entre gritos del público.
El Punjab se come: prueba el amritsari kulcha, un pan relleno y crujiente, acompañado de un buen lassi espeso. Los meses de octubre a marzo son los más agradables, aunque las noches de invierno pueden ser frías.