Suecia
Gamla Stan, el museo Vasa y un archipiélago infinito. Descubre qué ver en Estocolmo, la capital de Suecia.
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Estocolmo se levanta sobre catorce islas unidas por puentes, y casi todos los paseos empiezan en Gamla Stan. Sus callejuelas de fachadas ocres desembocan en Stortorget, la plaza más antigua de la ciudad, y conducen al Palacio Real, con su cambio de guardia. Busca también Mårten Trotzigs Gränd, un callejón empinado tan estrecho que apenas pasa una persona con los brazos abiertos.
Si solo vas a entrar en un museo, que sea el Vasa. Este buque de guerra se hundió en su viaje inaugural en 1628, y fue rescatado del fondo del puerto más de tres siglos después casi intacto. Verlo en la penumbra, con sus tallas de madera, impresiona de verdad. Al lado, Skansen es un museo al aire libre con casas históricas de toda Suecia, y los fans de la música encontrarán ABBA The Museum, tan divertido como cabe esperar.
El metro se considera una larga galería de arte: estaciones como T-Centralen o Kungsträdgården tienen sus bóvedas de roca pintadas e intervenidas por artistas. Sube a la torre del Ayuntamiento, en cuyo Salón Azul se celebra el banquete de los Nobel, o camina por el mirador de Monteliusvägen, en Södermalm, para ver Gamla Stan desde el agua. Y haz una pausa para la fika, el ritual sueco de café con bollo de canela; a mediodía, prueba las albóndigas con mermelada de arándanos rojos.
Miles de islas se extienden hacia el Báltico y varias se alcanzan en ferri desde el centro: Vaxholm, por ejemplo, encaja en una excursión de un día. Al oeste, el palacio de Drottningholm, Patrimonio de la Humanidad, es residencia de los reyes. Los días largos de junio a agosto son ideales para aprovechar el agua; en invierno la luz escasea, aunque los mercados navideños y la nieve compensan el frío.