Italia
La plaza del Campo, su catedral y el Palio. Descubre qué ver en Siena, una joya medieval de la Toscana italiana.
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Entras por una callejuela estrecha y, de repente, se abre la Piazza del Campo, una de las plazas más hermosas de Italia. Tiene forma de concha, está dividida en nueve secciones de ladrillo y desciende suavemente hacia el Palazzo Pubblico. Haz lo que hacen todos: siéntate en el suelo y deja pasar el rato. Dentro del palacio, el fresco del Buen y mal gobierno de Ambrogio Lorenzetti es una lección de pintura medieval, y si subes a la Torre del Mangia, tendrás toda la campiña toscana a tus pies.
La catedral, con sus franjas de mármol blanco y negro, deslumbra por fuera y por dentro. Su pavimento taraceado es una obra de arte en sí misma, y la Biblioteca Piccolomini, con los frescos vivísimos de Pinturicchio, te hará detenerte un buen rato. Sube también al Facciatone, la fachada inacabada de una catedral aún más grande que nunca llegó a construirse, para disfrutar de otra vista excepcional. Enfrente, Santa Maria della Scala, un antiguo hospital medieval, es hoy un gran espacio museístico.
La ciudad se organiza en diecisiete contradas, barrios con sus propios colores, emblemas y fuentes, y descubrirlas forma parte del paseo. Dos veces al año, el 2 de julio y el 16 de agosto, diez de ellas compiten en el Palio, una carrera de caballos a pelo alrededor del Campo que dura apenas unos minutos y moviliza una pasión increíble.
Prueba los pici, una pasta gruesa hecha a mano; el panforte, dulce de frutos secos y especias, y los ricciarelli de almendra. Si dispones de coche, la Toscana te espera: San Gimignano y sus torres, Monteriggioni y su muralla, el Chianti o las colinas de la Val d'Orcia. Evita las horas centrales de verano, cuando llegan los autobuses de excursiones, y duerme aquí si puedes: al anochecer, Siena recupera su calma medieval.