España
Sol, playas y pueblos blancos. Descubre qué ver en la Costa del Sol, el gran litoral de la provincia de Málaga.
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Más de trescientos días de sol al año han hecho famoso este litoral, pero la Costa del Sol es bastante más que hamacas: tiene pueblos blancos colgados de la sierra, historia andaluza y una cocina marinera que da gusto probar con los pies en la arena.
Nerja tiene su emblema en el Balcón de Europa, un mirador sobre el Mediterráneo, y en sus cuevas, que guardan formaciones gigantescas. Al lado, Frigiliana enamora con calles encaladas y macetas en sus fachadas, y los acantilados de Maro-Cerro Gordo esconden calas para quienes huyen del gentío. Málaga, puerta de entrada, se recorre entre la Alcazaba, la catedral, el Museo Picasso y el puerto.
Marbella guarda, más allá del lujo de Puerto Banús, un casco antiguo precioso alrededor de la Plaza de los Naranjos. Mijas, asomada a la costa desde la sierra, conserva el encanto de pueblo andaluz con vistas impresionantes. Estepona llena sus calles de flores y murales, y Benalmádena sorprende con su gran estupa budista, un mirador sereno que nadie espera encontrar aquí.
A poco más de una hora de la playa aguardan dos excursiones memorables. El Caminito del Rey, una pasarela colgada sobre el desfiladero de los Gaitanes, en la que hay que reservar plaza, es apta para quien no tenga vértigo. Ronda, partida por el Tajo y unida por su Puente Nuevo, deja sin palabras. La Costa del Sol es también buena base para descubrir las sierras malagueñas, con rutas de senderismo y pueblos muy tranquilos.
Si buscas temperaturas suaves y menos gente, primavera y otoño son ideales; el invierno es muy benigno para pasear por la orilla. Siéntate en un chiringuito y pide espetos de sardinas asados en la arena, un plato de pescaíto frito y, si te apetece algo dulce, una copa de vino de Málaga para acabar.