Estados Unidos
Las Vegas, el desierto y el valle de la Muerte muy cerca. Descubre qué ver en Nevada, uno de los estados del oeste de Estados Unidos.
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Nevada empieza para casi todos en el Strip, una avenida donde hay réplicas de la torre Eiffel y de canales venecianos. Aunque no te interesen los casinos, merece la pena recorrerla de noche, ver las fuentes del Bellagio bailar al ritmo de la música y asistir a uno de sus grandes espectáculos. El centro antiguo, con Fremont Street y sus letreros de neón, muestra la cara más clásica de la ciudad.
A pocos minutos de los hoteles empieza otro mundo. El Red Rock Canyon ofrece carreteras panorámicas y senderos entre paredes de arenisca, y el Valley of Fire, el parque estatal más antiguo de Nevada, parece arder al amanecer por sus rocas anaranjadas y conserva petroglifos milenarios. Hacia el este, la presa Hoover, una mole de hormigón de los años treinta entre Nevada y Arizona, impresiona incluso a quienes no sienten gran interés por la ingeniería.
Las Vegas es una base excelente para una gran ruta. Con coche se llega en pocas horas al Gran Cañón, ya en Arizona, y al valle de la Muerte, en California, con sus dunas y su llanura de sal. Más al norte, la carretera 375, apodada Extraterrestrial Highway, atraviesa el desierto junto a la célebre y restringida Área 51, y el pueblo fantasma de Rhyolite recuerda los años de la fiebre del oro.
Al noroeste, el lago Tahoe, de aguas azules entre montañas y compartido con California, invita al senderismo en verano y al esquí en invierno. Muy cerca, Virginia City conserva sus aceras de madera y el aire de los pueblos mineros del siglo XIX.
Primavera y otoño son las estaciones más recomendables, porque en verano el desierto alcanza temperaturas extremas. Si conduces fuera de la ciudad, llena el depósito, lleva mucha agua y consulta el estado de las carreteras. La cobertura móvil desaparece a menudo, así que conviene llevar mapas descargados.