Bélgica
Diamantes, moda, Rubens y una estación de tren espectacular. Descubre qué ver en Amberes, la gran ciudad portuaria de Flandes.
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Amberes es la ciudad flamenca que menos se parece a una postal y quizá por eso engancha tanto: puerto activo, capital del diamante y de la moda belga, y hogar de Rubens. Dos días bastan para hacerse una idea de qué ver en Amberes, aunque un día bien organizado también cunde si llegas desde Bruselas, muy cerca en tren.
La Estación Central ya es una atracción por sí misma: un vestíbulo monumental de mármol y una gran cúpula de hierro y cristal que le han valido el apodo de catedral del ferrocarril. Camina después por la Meir hasta el Grote Markt, rodeado de casas gremiales y presidido por el Ayuntamiento renacentista. La fuente de Brabo recuerda la leyenda del soldado romano que venció al gigante Antigoon y le cortó la mano.
La catedral de Nuestra Señora, con su altísima torre gótica, guarda varias obras maestras de Rubens. El artista vivió y trabajó en la ciudad, donde su casa-taller es uno de los museos más conocidos. Si te interesan los libros, no te saltes el Museo Plantin-Moretus, antigua imprenta declarada Patrimonio de la Humanidad, con prensas que se cuentan entre las más antiguas del mundo.
Junto al Escalda se alza Het Steen, la fortaleza medieval de la ciudad. Sigue hacia el norte hasta el barrio de Het Eilandje, donde el MAS, torre de piedra roja y cristal, tiene una terraza panorámica desde la que se ve el puerto. También puedes cruzar a pie bajo el río por el túnel de Sint-Anna, con sus antiguas escaleras de madera.
Prueba las patatas fritas con salsa, unos mejillones y una cerveza De Koninck, conocida aquí como bolleke. De recuerdo, las manos de Amberes, galletas o chocolates con forma de mano que aluden a la leyenda de Brabo. Las tiendas de diseñadores del barrio de la moda completan la visita.