Castilla-La Mancha
Lagunas de Ruidera, Almagro y tierras de don Quijote. Descubre qué ver en Ciudad Real, en el corazón de Castilla-La Mancha.
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España
Si solo tienes un día, ve a Almagro. Su plaza Mayor, alargada y rodeada de galerías acristaladas pintadas de verde, es una de las más singulares de España. A un lado se esconde el Corral de Comedias, un teatro del siglo XVII que aún hoy acoge funciones, sobre todo durante el Festival Internacional de Teatro Clásico de julio. Siéntate luego en una terraza y pide unas berenjenas de Almagro, aliñadas y con denominación propia.
En estas llanuras parece sencillo imaginar a Alonso Quijano. Campo de Criptana levanta sus molinos blancos sobre una loma con vistas infinitas; acude al atardecer, cuando la luz enciende el paisaje. Argamasilla de Alba conserva la cueva de Medrano, donde según la tradición Cervantes estuvo preso. En la capital encontrarás la Puerta de Toledo y el Museo del Quijote, además de la plaza Mayor y una catedral conocida como el Prado.
El Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, entre Ciudad Real y Albacete, encadena lagunas de aguas azules y verdes, con cascadas en los años lluviosos: un lugar sorprendente en plena Mancha. Para los amantes de las aves, las Tablas de Daimiel son un humedal único, y conviene comprobar antes el nivel de agua. Al noroeste, Cabañeros ofrece rañas y bosques mediterráneos, con la berrea del ciervo como gran reclamo otoñal.
La provincia guarda rincones poco conocidos, como el Sacro Convento de Calatrava la Nueva, una fortaleza de los caballeros calatravos en lo alto de un cerro, o la plaza barroca de San Carlos del Valle. En Viso del Marqués, un palacio renacentista italiano se alza en la Mancha. Prueba el pisto, las gachas, el queso manchego y un vino de Valdepeñas. Primavera y otoño son las estaciones más agradables: los veranos resultan muy calurosos.