Bélgica
Canales, el castillo de los Condes y el Cordero Místico. Descubre qué ver en Gante, una joya medieval de Bélgica.
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Bastan unos minutos en el puente de San Miguel para enamorarse de esta ciudad flamenca. Desde allí se alinean tres torres medievales: la iglesia de San Nicolás, el campanario, Patrimonio de la Humanidad, y la catedral de San Bavón. A tus pies, los muelles del Graslei y el Korenlei muestran las fachadas de los antiguos gremios reflejadas en el agua. Al caer la tarde, estudiantes y vecinos se sientan en el borde del canal con una cerveza, y ahí entiendes que Gante no es un decorado, sino una ciudad viva.
En pleno centro se alza el Gravensteen, la fortaleza que los condes de Flandes levantaron en el siglo XII, rodeada de agua y con una vista magnífica desde sus almenas. El otro gran tesoro espera en San Bavón: La adoración del Cordero Místico, el políptico de los hermanos Van Eyck, terminado en 1432 y una de las obras cumbre de la pintura flamenca. Sube también al campanario, si te apetece contemplar los tejados escalonados desde lo alto.
Da un paseo en barca por los canales, piérdete por el barrio medieval del Patershol, lleno de restaurantes en callejuelas, y cruza la plaza del Viernes, históricamente el escenario de las revueltas de la ciudad. Busca la Werregarenstraat, un callejón donde el grafiti está permitido y cambia sin parar. Por la noche no te vayas pronto: la iluminación de sus monumentos está muy cuidada y la ciudad gana mucho.
Prueba el waterzooi, un guiso cremoso de origen gantés, y los cuberdons, unos caramelos en forma de nariz. Gante está a menos de media hora de Bruselas en tren y encaja bien en una ruta por Bélgica con Brujas, aunque merece dormir aquí. En julio, las Gentse Feesten llenan el centro de música y teatro durante diez días.