México
Mole, mezcal, tradición zapoteca y Monte Albán. Descubre qué ver en Oaxaca, uno de los estados mexicanos con más riqueza cultural.
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Gastronomía
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Oaxaca de Juárez, capital del estado y Patrimonio de la Humanidad, es de esas ciudades que se quedan grabadas. Sus casas de piedra verde y fachadas de colores rodean un zócalo siempre animado. El templo de Santo Domingo deslumbra con sus yeserías doradas, y junto a él, un jardín etnobotánico reúne plantas de todo el estado. En el mercado 20 de Noviembre, el humo del pasillo de carnes asadas te abrirá el apetito.
Sobre una montaña aplanada a pocos kilómetros de la ciudad se extiende Monte Albán, gran capital zapoteca, con vistas formidables sobre los valles. En Mitla, las grecas de piedra forman mosaicos geométricos únicos en Mesoamérica. Una excursión clásica sigue hasta Hierve el Agua, unas cascadas petrificadas que parecen congeladas sobre el precipicio. No olvides detenerte en Santa María del Tule, donde un ahuehuete de tronco descomunal da sombra a la iglesia.
Pocas cocinas mexicanas son tan ricas. Prueba los distintos moles, el negro sobre todo, una tlayuda y, si te atreves, los chapulines. Visita un palenque tradicional para comprender cómo se elabora el mezcal, y bebe un champurrado caliente en una mañana fría. Los pueblos de alrededor conservan oficios admirables: el barro negro de San Bartolo Coyotepec, los alebrijes de madera y los tapetes de lana de Teotitlán del Valle.
La Guelaguetza llena la ciudad de danzas regionales en julio. El Día de Muertos es otro gran momento, y cada 23 de diciembre, la Noche de los Rábanos exhibe figuras talladas en estas raíces. Si buscas playa, la costa ofrece Puerto Escondido, con olas famosas entre surfistas, y Mazunte, más relajado. La ciudad, a gran altitud, tiene un clima templado casi todo el año, aunque las lluvias se concentran en verano. Reserva con tiempo si vas en fechas de fiesta.