China
El Bund, los rascacielos de Pudong y sus jardines clásicos. Descubre qué ver en Shanghái, la gran metrópoli de China.
China
China
Shanghai se entiende desde el río Huangpu. En una orilla, el Bund alinea edificios de estilo europeo levantados por bancos y compañías extranjeras en la época de las concesiones. En la otra, Pudong dispara sus torres: el Shanghai Tower, uno de los rascacielos más altos del mundo, y la Perla Oriental, con sus esferas rosadas. Cruza al anochecer, cuando las fachadas se iluminan, y entenderás por qué esta vista resume la China moderna.
El Jardín Yuyuan, creado en época Ming, es un refugio de estanques, rocas caprichosas y pabellones de tejados curvados en plena ciudad. A su alrededor, un bazar con aire tradicional vende dulces y recuerdos. Otro lugar imprescindible es el templo del Buda de Jade, con sus imágenes birmanas talladas en una sola pieza, y un ambiente de incienso y oración que contrasta con la ciudad exterior.
La antigua Concesión Francesa, con plátanos en las aceras y casas de ladrillo, es perfecta para perderse entre cafés y tiendas. Tianzifang y Xintiandi combinan arquitectura tradicional de callejones con galerías y restaurantes. La calle Nanjing, por su parte, es un río de luces y compras. Si te interesa el arte chino, el Museo de Shanghai reúne bronces, porcelana y caligrafía.
A corta distancia, los pueblos de agua como Zhujiajiao muestran canales, puentes de piedra y barcas. En la mesa, los xiaolongbao son los reyes: unos delicados panecillos al vapor rellenos de caldo que hay que morder con cuidado para no quemarse. Las gambas de río y los fideos con cebolleta también son muy recomendables.
Primavera y otoño son las mejores estaciones. El verano resulta húmedo y caluroso, y el invierno fresco. Para llegar desde el aeropuerto de Pudong puedes usar el Maglev, un tren de levitación magnética muy veloz. Lleva preparada la tarjeta o una aplicación de pago, además de un mapa fiable.