Australia
La Ópera, el puente de la bahía y la playa de Bondi. Descubre qué ver en Sídney, la ciudad más conocida de Australia.
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Sídney es de esas ciudades que se entienden desde el agua. La Ópera, proyectada por el danés Jørn Utzon y Patrimonio de la Humanidad, despliega sus velas blancas junto al puerto; ve a verla de cerca y, si puedes, asiste a una función. Enfrente, el Puente del Puerto se cruza a pie, aunque los más atrevidos pueden escalar su arco de acero. Desde Circular Quay, sube a cualquier ferry público: es el paseo más barato y bonito de la ciudad.
The Rocks, el barrio donde se asentaron los primeros colonos británicos en 1788, conserva calles estrechas, viejos pubs y un mercado de fin de semana. El Real Jardín Botánico te lleva por la orilla hasta el mirador de Mrs Macquarie's Chair, con la mejor foto del puente y la ópera juntos. En el ferry a Taronga podrás ver koalas y canguros con los rascacielos de fondo, y Darling Harbour ofrece museos, un acuario y restaurantes.
Bondi es un icono, con su media luna de arena, sus piscinas de mar y sus socorristas. Desde allí, recorre el sendero costero hasta Coogee, un paseo sobre los acantilados que pasa por las calas de Bronte y Clovelly. También puedes ir en ferry a Manly, una playa ideal para iniciarse en el surf.
A un par de horas al oeste, las Blue Mountains deben su tono azulado a la bruma de los eucaliptos. La formación rocosa de las Tres Hermanas, en Katoomba, y sus senderos entre valles justifican la excursión de un día.
Recuerda que las estaciones están invertidas: enero es pleno verano, y primavera y otoño australianos, de septiembre a noviembre y de marzo a mayo, suelen ser los más agradables. Protégete bien del sol, muy intenso, y báñate entre las banderas de los socorristas. Antes de volar, tramita la autorización electrónica de viaje que exige Australia. Y no te vayas sin un buen flat white, una institución local.