Croacia
Una ciudad alta medieval, cafés y parques. Descubre qué ver en Zagreb, la capital de Croacia, tan tranquila como sorprendente.
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Zagreb no presume tanto como Dubrovnik o Split, y justo por eso resulta tan agradable. Comienza en la ciudad alta, Gornji Grad, a la que puedes subir en uno de los funiculares más cortos del mundo. Arriba aparece la torre Lotrščak, desde la que se dispara un cañonazo a mediodía, y a pocos pasos, la iglesia de San Marcos, con su tejado de azulejos que forma los escudos de Croacia y de Zagreb. Atraviesa la Puerta de Piedra, un pequeño santuario urbano donde los vecinos encienden velas ante una imagen de la Virgen que sobrevivió a un incendio.
La catedral, con sus torres neogóticas, domina el barrio de Kaptol. Muy cerca, el mercado de Dolac, con sus sombrillas rojas, es el alma de la ciudad por las mañanas. Después baja a la plaza Ban Jelačić y pasea por la llamada Herradura Verde, un conjunto de parques y edificios del siglo XIX en la ciudad baja. La calle Tkalčićeva es perfecta para hacer una pausa de café.
El original Museo de las Relaciones Rotas reúne objetos donados por personas de todo el mundo, cada uno con su historia, y es tan divertido como conmovedor. También vale la pena acercarse al cementerio de Mirogoj, con sus elegantes arcadas y cúpulas. Haz como los zagrebinos: siéntate sin prisa en una terraza. Prueba los štrukli, una masa rellena de queso fresco, gratinada o hervida.
El parque de Maksimir ofrece paseos tranquilos, y el monte Medvednica está muy a mano para caminar. A un par de horas en coche, el parque nacional de Plitvice encadena lagos y cascadas turquesas. Mayo, junio y septiembre son excelentes; en diciembre, el mercado de Adviento llena de luces el centro.