Guías de viaje
Consejos prácticos para reducir el jet lag y adaptarte antes a un nuevo horario, sobre todo después de vuelos largos.
Guías de viaje
Guías de viaje
El jet lag, o síndrome del desfase horario, aparece cuando cruzas varias zonas horarias en poco tiempo y tu reloj biológico sigue funcionando con el horario de casa. El cuerpo necesita varios días para acompasar el sueño, la digestión y la temperatura a la luz del nuevo destino. No es una enfermedad grave, pero puede estropear los primeros días de un viaje si no se toma en serio.
Los más frecuentes son el insomnio por la noche y la somnolencia de día, cansancio, dolor de cabeza, irritabilidad, dificultad para concentrarte y molestias digestivas. Suelen ser más intensos cuanto más husos horarios atraviesas, y es normal notarlo más al volar hacia el este que hacia el oeste, porque cuesta menos alargar el día que acortarlo. Por eso, muchos viajeros sufren más en un viaje de Madrid a Tokio que en uno a Nueva York.
Durante los días previos, adelanta o retrasa un poco tus horas de acostarte según la dirección del viaje. Llega descansado, evita las prisas de última hora y, en el avión, pon el reloj en la hora de destino. Bebe agua con frecuencia, y modera el alcohol y la cafeína.
La luz natural es tu mejor aliada: sal a caminar y procura adaptarte desde el primer día a los horarios locales de comida y sueño. Si necesitas una siesta, que sea breve, y no te acuestes demasiado pronto. El ejercicio suave ayuda, y conviene dejar las actividades más exigentes para más adelante. La melatonina puede ser útil para algunas personas, pero consúltalo antes con tu médico, sobre todo si tomas medicación.
Como referencia general, el cuerpo tarda alrededor de un día por cada zona horaria cruzada, aunque varía según la persona. Si el viaje es muy corto, a veces compensa mantener tu rutina. Tienes más consejos en esta guía de recomendaciones.