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Ávila

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Sus murallas medievales, Santa Teresa y las yemas. Descubre qué ver en Ávila, una ciudad castellana Patrimonio de la Humanidad.

Artículos sobre Ávila

La muralla, razón suficiente

Ávila se reconoce desde lejos. Su muralla medieval, de unos dos kilómetros y medio y casi noventa torreones, abraza el casco antiguo con una perfección que pocas ciudades europeas conservan. Sube a alguno de sus tramos transitables para ver los tejados y la meseta, y regresa de noche, cuando la iluminación la convierte en una escena de película. Después sal hasta los Cuatro Postes, el humilladero desde donde se obtiene la vista más famosa del conjunto.

Qué ver en Ávila en un día

Dentro del recinto, la catedral es una curiosidad: su cabecera forma parte de la propia muralla como un torreón más. La piedra rojiza y blanca de su interior le da un aire único. Sigue por el convento de Santa Teresa, levantado sobre la casa natal de la mística, y por el monasterio de la Encarnación, donde vivió buena parte de su vida. Fuera de los muros, la basílica de San Vicente es una de las grandes obras del románico español. Con unas pocas horas bien aprovechadas entenderás por qué es Patrimonio de la Humanidad.

La sierra de Gredos, a un paso

Al sur de la provincia, la sierra de Gredos ofrece el contraste perfecto. El Circo de Gredos y su Laguna Grande, al pie del Almanzor, el pico más alto del Sistema Central, son una excursión clásica de montaña. También es fácil ver cabras montesas. Más abajo, en el valle del Tiétar y el valle del Alberche se visitan pueblos serranos y pozas naturales, y cerca de Arenas de San Pedro se abren las cuevas del Águila.

Qué hacer en Ávila a la mesa

El chuletón de Ávila, de ternera de raza avileña, y las judías de El Barco son la base de la cocina local. De postre, las yemas de Santa Teresa.

Cuándo ir

Ávila es una de las capitales más altas de España, así que los inviernos son fríos. Primavera y otoño son ideales, con días templados y la sierra en su mejor color.