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Bangkok

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Templos dorados, mercados y comida callejera. Descubre qué ver en Bangkok, la vibrante capital de Tailandia, y cómo moverte por ella.

Artículos sobre Bangkok

Bangkok abruma al principio: calor húmedo, tráfico, olor a brasas y templos dorados entre rascacielos. Basta un paseo en barco por el río Chao Phraya para empezar a entenderla y disfrutar de su energía. Con tres días tendrás tiempo de ver lo esencial sin correr.

Qué ver en Bangkok: los grandes templos

Empieza temprano por el Gran Palacio, un deslumbrante conjunto de pabellones, mosaicos y agujas doradas que alberga el Wat Phra Kaew, donde se venera el Buda Esmeralda. Al lado, el Wat Pho guarda un colosal Buda reclinado de 46 metros cubierto de pan de oro, y también es la cuna del masaje tailandés tradicional. Cruza después el río en un pequeño ferri hasta el Wat Arun, el Templo del Amanecer, cuya torre central revestida de porcelana luce especialmente bonita al atardecer desde la orilla opuesta.

Mercados y comida callejera

El mercado de fin de semana de Chatuchak es inmenso: ropa, artesanía, plantas y comida en miles de puestos. Si te apetece una imagen más clásica, reserva una mañana para un mercado flotante como Damnoen Saduak, a las afueras, muy turístico, pero curioso. Al caer la noche, Yaowarat, el barrio chino, se llena de carritos humeantes: prueba el pad thai, la ensalada de papaya y el arroz con mango.

Qué hacer en Bangkok con más tiempo

Recorre los canales de Thonburi en una barca de cola larga para ver casas de madera sobre el agua y un Bangkok tranquilo. La Casa de Jim Thompson, un conjunto de viviendas tradicionales de teca, cuenta la historia del empresario que dio fama a la seda tailandesa. Para salir de marcha, Khao San Road reúne mochileros de todo el mundo. Y en una excursión de un día puedes llegar a Ayutthaya, antigua capital con ruinas de templos Patrimonio de la Humanidad.

Consejos prácticos

De noviembre a febrero el clima resulta más llevadero. Combina el tren elevado BTS y los barcos para esquivar los atascos. En los templos, cubre hombros y rodillas y descálzate al entrar en las salas de oración.