Islas Baleares
La catedral de la Seu, el casco antiguo y el paseo marítimo. Descubre qué ver en Palma de Mallorca, una capital mediterránea llena de vida.
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Pocas ciudades reciben al viajero como Palma. La catedral, conocida como La Seu, se eleva junto a la bahía con sus contrafuertes de piedra dorada. Dentro asombran la amplitud de sus naves y el gran rosetón, además de las intervenciones de Gaudí y la capilla de Miquel Barceló, revestida de cerámica. Dos veces al año, en torno al 2 de febrero y al 11 de noviembre, el sol proyecta la luz del rosetón bajo el rosetón opuesto en un fenómeno muy esperado. Justo al lado, el palacio de la Almudaina, de origen árabe, sigue vinculado a la Corona.
El barrio histórico se disfruta sin mapa. Entre callejas aparecen los patios señoriales, los antiguos Baños Árabes y la gótica Lonja, levantada por Guillem Sagrera. Sube por el paseo del Born, dale una vuelta a la plaza Mayor y detente en Can Joan de s'Aigo para tomar una ensaimada con chocolate o un helado de almendra. A la hora del vermut, el mercado de Santa Catalina reúne producto local y un ambiente muy mallorquín.
El castillo de Bellver, de planta circular, es único en España y domina la ciudad entre pinos. El museo Es Baluard, instalado en un baluarte renacentista, combina arte contemporáneo y una terraza de excelentes vistas, y la Fundació Miró conserva el taller donde trabajó el pintor en sus últimos años.
El paseo Marítimo y el carril bici que lleva hasta Portixol invitan a caminar o pedalear con brisa. El antiguo barrio de pescadores conserva sus casitas y es ideal para comer pescado.
Palma funciona todo el año: en primavera y otoño el clima es perfecto, y en enero se celebran las fiestas de Sant Sebastià. Evita mover el coche por el centro, porque buena parte está restringida: lo mejor es aparcar fuera y caminar.