No te pierdas

Praga

7 artículos

El puente de Carlos, su castillo y su reloj astronómico. Descubre qué ver en Praga, la capital checa de torres y cervecerías históricas.

Artículos sobre Praga

Praga resistió las guerras del siglo XX casi intacta, y su centro histórico conserva un conjunto extraordinario de arquitectura gótica, barroca y modernista. Es de esas ciudades en las que basta levantar la vista. Tres días son suficientes para saber qué ver en Praga y dejar además un rato para sentarte en una cervecería.

Ciudad Vieja y Reloj Astronómico

La plaza de la Ciudad Vieja es el corazón de Praga, presidida por las torres negras de la iglesia de Týn. En el Ayuntamiento, el Reloj Astronómico, de origen medieval, reúne a los curiosos cada hora, cuando desfilan sus figuras de los apóstoles. Sigue hacia Josefov, el barrio judío: sus sinagogas y el antiguo cementerio, con lápidas amontonadas, conforman uno de los lugares más conmovedores de la ciudad.

Puente de Carlos y Malá Strana

El Puente de Carlos, flanqueado por estatuas barrocas, se disfruta mejor a primera hora, antes de las multitudes. Al otro lado aguarda Malá Strana, el barrio más romántico, con palacios, iglesias como San Nicolás y rincones tranquilos a orillas del Moldava. Si te gustan las vistas, la colina de Petřín ofrece una panorámica de las torres de la ciudad.

El Castillo de Praga

Es uno de los mayores recintos de su tipo del mundo. Dentro se alzan la catedral de San Vito, con sus vidrieras, una de ellas de Alfons Mucha, el antiguo Palacio Real y el Callejón del Oro, una hilera de casitas de colores donde vivió Kafka durante una temporada. Dedícale media jornada.

Qué hacer en Praga por la tarde

Acércate a la Ciudad Nueva para ver la plaza de Wenceslao, escenario de la historia reciente del país, y la Casa Danzante de Frank Gehry, junto al río. La noche pide una cerveza checa, una de las mejores del mundo, con gulash y knedlíky, los típicos panecillos cocidos. Abril, mayo y septiembre tienen el clima ideal, y en diciembre los mercados navideños dan a la ciudad un aire de cuento.