Bélgica
Brujas, Gante, Amberes y sus plazas medievales. Descubre qué ver en Flandes, la región del norte de Bélgica.
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Flandes es la región de habla neerlandesa del norte de Bélgica, y pocas zonas de Europa concentran tantas ciudades históricas en tan poco espacio. Brujas es la más famosa: sube los escalones de su Belfort para ver los tejados, navega por los canales y camina hasta el Beguinaje, un remanso de casas blancas y árboles. Qué hacer en Brujas al final del día es fácil: dejar que los grupos se marchen y pasear por el Markt con sus fachadas iluminadas.
Muchos viajeros acaban prefiriendo Gante, más viva y universitaria. Los muelles de Graslei y Korenlei forman una de las estampas más bellas del país, y el castillo de Gravensteen se alza en pleno centro como en una novela de caballeros. En la catedral de San Bavón espera una de las obras maestras de la pintura occidental: «La adoración del Cordero Místico», de los hermanos Van Eyck.
Amberes respira mundo gracias a su gran puerto y a su tradición diamantera. Su catedral, de aguja gótica muy visible, alberga obras maestras de Rubens, cuya casa-taller se puede visitar. La estación central es tan monumental que muchos la consideran una de las más bonitas del mundo.
Lovaina presume de un ayuntamiento gótico que parece una pieza de orfebrería, y de la Oude Markt, conocida como la barra de bar más larga de Europa por sus terrazas. Malinas, tranquila y elegante, tiene la imponente torre de San Rumoldo.
Prueba las patatas fritas de un puesto callejero, los mejillones, el carbonade flamande, un guiso de ternera a la cerveza, y los gofres. Las cervezas belgas merecen una cata pausada, y el chocolate artesano es casi un deber. El tren une estas ciudades en poco tiempo, por lo que no necesitas coche. Primavera y diciembre, con sus mercados, son momentos especialmente agradables.