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Costa cantábrica, sidrerías, caseríos y una gastronomía excepcional. Descubre qué ver en Guipúzcoa, de San Sebastián a sus pueblos marineros y de interior.
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En Guipúzcoa todo queda cerca: en un mismo día puedes pasear por una bahía urbana, comer pescado a la brasa en un puerto y caminar entre montañas verdes. Es una provincia pequeña, pero concentra tanto que decidir qué ver en Guipúzcoa obliga a priorizar. Estos son los lugares que no conviene dejar fuera.
Empieza por la playa de la Concha, una de las estampas urbanas más bonitas de Europa. Sube en el histórico funicular al monte Igueldo para contemplar la bahía y camina hasta el extremo oeste, donde las esculturas de hierro de Chillida del Peine del Viento se enfrentan al oleaje. Por la noche, la Parte Vieja se reparte entre barras repletas de pintxos, y conviene probar la especialidad de cada casa acompañada de un txakoli o una sidra.
Junto a la frontera francesa, Hondarribia combina casco amurallado y el colorido barrio de la Marina. Pasaia guarda en su orilla de San Juan una calle estrecha entre casas marineras. Hacia el oeste, Getaria, cuna de Elcano y del modista Balenciaga, huele a besugo a la parrilla y está rodeada de viñedos de txakoli. En Zumaia, los acantilados de flysch muestran millones de años de historia de la Tierra en capas de roca: visítalos con la marea baja.
El interior merece el desvío. El santuario de Loyola, en Azpeitia, impone con su gran cúpula barroca. Oñati conserva su antigua universidad renacentista y, en plena montaña, está el santuario de Arantzazu, con una arquitectura moderna muy singular. En Tolosa, sus célebres alubias negras son motivo suficiente para sentarse a la mesa.
De mayo a octubre tienes los días más largos, pero en otoño los hayedos se tiñen de ocre. Lleva siempre una chaqueta ligera: el txirimiri, esa lluvia fina vasca, aparece sin avisar.