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Santa Sofía, el Gran Bazar y el Bósforo entre dos continentes. Descubre qué ver en Estambul, una ciudad donde se cruzan imperios, sabores y culturas.
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En un solo paseo por el centro histórico de Estambul pasarás de Bizancio al Imperio otomano. Santa Sofía, levantada en el siglo VI y hoy de nuevo mezquita, sigue abrumando con su enorme cúpula. Enfrente, la Mezquita Azul debe su nombre a los azulejos de Iznik que cubren su interior. Desciende también a la Cisterna Basílica, un bosque de columnas iluminadas bajo la ciudad, y dedica unas horas al palacio de Topkapi, residencia de los sultanes, con su harén y sus patios abiertos al Bósforo.
El Gran Bazar es un laberinto de calles cubiertas donde se regatea con una taza de té delante. Sigue hasta el Bazar de las Especias, envuelto en aromas de canela y dulces. Justo al lado, el puente de Gálata se llena de pescadores, y junto a él se sirven bocadillos de pescado recién hecho. No te vayas sin probar el baklava, un kebab en una lokanta de barrio y un çay en vaso de tulipa.
Embárcate para recorrer el Bósforo: verás palacios, mansiones de madera y fortalezas desde el agua, y podrás desembarcar en Asia para pasear por el animado barrio de Kadıköy. Al atardecer, sube a la torre de Gálata o a un café de Eyüp para ver caer el sol sobre el Cuerno de Oro. Busca también la mezquita de Solimán, obra del gran arquitecto Sinán, y las casas de colores de Balat. Un baño en un hamam histórico es el mejor remedio contra el cansancio.
Primavera y otoño ofrecen el mejor clima; en abril, además, los tulipanes llenan los parques. Lleva un pañuelo para entrar en las mezquitas, descálzate en la puerta y evita las horas de oración. Muévete en tranvía y ferri, mucho más agradables que el tráfico de la ciudad.