Holanda
Canales, bicicletas, museos y casas estrechas. Descubre qué ver en Ámsterdam y cómo moverte por la acogedora capital de los Países Bajos.
Holanda
Holanda
Holanda
Holanda
Holanda
Holanda
Países Bajos
Países Bajos
La mejor manera de empezar en Ámsterdam es sin plan: camina por el cinturón de canales, Patrimonio de la Humanidad, y fíjate en las fachadas altas e inclinadas, con ganchos en lo alto para subir muebles. El barrio del Jordaan reúne cafés acogedores, patios escondidos y tiendas pequeñas. Muy cerca del centro, el Begijnhof es un remanso de silencio, y el Bloemenmarkt, un mercado flotante de flores y bulbos sobre el canal Singel. Cuando se acerque la tarde, un paseo en barco te mostrará la ciudad desde su mejor ángulo.
En la plaza de los Museos, el Rijksmuseum atesora a Rembrandt y Vermeer, y el Museo Van Gogh recorre la vida del pintor con una intensidad conmovedora. La visita más emotiva es la casa de Ana Frank, donde se atraviesa la estantería giratoria que ocultaba el escondite familiar. Compra la entrada con mucha antelación en su web oficial, ya que suele agotarse. Después, nada mejor que despejarse entre los estanques del Vondelpark.
Alquila una bicicleta y muévete con el resto de la ciudad, pero respeta sus carriles y nunca camines por ellos, un error muy común de los visitantes. Prueba los bitterballen con una cerveza en un café marrón, un stroopwafel recién hecho y el arenque crudo con cebolla. Coge el ferry gratuito que cruza el IJ hasta el barrio de Noord, con su ambiente creativo.
A corta distancia, los molinos de Zaanse Schans y los pueblos pesqueros de Volendam y Marken completan el viaje. Entre finales de marzo y mayo, los jardines de Keukenhof y los campos de tulipanes añaden un espectáculo de color. Abril es precioso, aunque muy concurrido. Lleva siempre chubasquero, porque aquí llueve sin avisar, y reserva alojamiento pronto: suele ser caro y escaso.