No te pierdas

Budapest

7 artículos

El Danubio, el Parlamento, los balnearios y los bares en ruinas. Descubre qué ver en Budapest, una de las capitales más bellas de Europa central.

Artículos sobre Budapest

El Danubio parte Budapest en dos mitades con personalidad propia: Buda, verde y empinada, y Pest, llana y bulliciosa. Esa doble cara, sumada a sus balnearios y a su vida nocturna, hace que tres días sean la medida ideal para descubrir qué ver en Budapest sin correr.

Buda: el castillo y las mejores vistas

Sube al barrio del Castillo, con sus calles empedradas y la iglesia de Matías, de tejado de cerámica de colores. A su lado, el Bastión de los Pescadores parece sacado de un cuento y ofrece una panorámica espléndida del río. Para otra perspectiva, asciende al monte Gellért, sobre todo al atardecer.

Pest: Parlamento, sinagoga y avenida Andrássy

El Parlamento, neogótico y enorme, es el gran símbolo de la ciudad; merece la visita interior y una foto desde la orilla opuesta. Muy cerca, junto al Danubio, el monumento de los zapatos recuerda a las víctimas del Holocausto con una sencillez que sobrecoge. La Gran Sinagoga de la calle Dohány es la mayor de Europa, y la avenida Andrássy te lleva hasta la Plaza de los Héroes.

Qué hacer en Budapest: baños y bares en ruinas

Ninguna visita está completa sin un balneario. Los baños Széchenyi, con sus piscinas exteriores humeantes en pleno invierno, son los más populares; los Gellért conservan un precioso interior modernista. Por la noche, acércate al antiguo barrio judío para conocer los ruin bars, locales instalados en edificios abandonados y decorados con muebles dispares. También es muy recomendable un crucero por el Danubio al anochecer, con los puentes y el Parlamento iluminados, o un paseo por la tranquila isla Margarita.

Sabores húngaros y mejor época

Prueba el gulash, el lángos, una masa frita con crema agria y queso, y el kürtőskalács, un dulce de forma cilíndrica. El Mercado Central es perfecto para descubrir el pimentón húngaro. La primavera y el otoño son muy agradables, y en diciembre los mercados navideños y las aguas termales forman un contraste delicioso.