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Procesiones, tradición y vacaciones de primavera. Encuentra ideas para vivir la Semana Santa, tanto para quien busca sus celebraciones como para quien prefiere escaparse.
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LA FESTIVIDAD DESDE EL PUNTO DE VISTA VIAJERO
La Semana Santa es mucho más que un calendario religioso. Para muchos viajeros, es una ocasión de ver esculturas centenarias en la calle, escuchar marchas y saetas y sentir la devoción de ciudades enteras volcadas en sus cofradías. Cada zona de España tiene su propio estilo, desde el fervor andaluz hasta la sobriedad castellana. Su fecha cambia cada año, porque depende de la luna llena de primavera.
Sevilla es el gran referente: pasos enormes bajo palio, nazarenos, olor a azahar e incienso y la Madrugá como momento culminante. Málaga deslumbra con sus grandes tronos, llevados por cientos de hombres de trono, y con el traslado del Cristo de Mena a cargo de la Legión. Granada aporta la emoción de ver los pasos subir hacia el Sacromonte, y en Lorca, Murcia, los desfiles bíblico-pasionales destacan por sus bordados.
En Valladolid, las tallas de Gregorio Fernández y Juan de Juni salen de los museos a la calle en una de las mayores colecciones de imaginería del país. Zamora impresiona por su sobriedad, con procesiones en las que el silencio y la luz de las velas lo llenan todo. Cuenca, por su parte, añade las turbas y la Semana de Música Religiosa.
En Calanda, la Rompida de la Hora hace sonar a la vez miles de tambores y bombos el Viernes Santo. Es una experiencia física, que retumba en el pecho, reconocida por la Unesco junto a otras tamborradas.
Reserva tu alojamiento con muchos meses de antelación, consulta los itinerarios oficiales de las hermandades y lleva calzado cómodo y algo de abrigo, ya que algunas noches son frías. Respeta el silencio de los desfiles. Y no te olvides de probar las torrijas, el potaje de vigilia y otros dulces típicos de estas fechas.