España
Navarra pasa de los Pirineos a las Bardenas Reales en pocos kilómetros. Explora sus pueblos, fiestas, paisajes y sabores con nuestros artículos sobre esta comunidad foral.
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Pocas comunidades cambian tanto en tan poco espacio. Al sur, las Bardenas Reales son un desierto de arcilla y yeso, con cabezos esculpidos por la erosión, como el célebre Castildetierra, que parecen sacados de una película del Oeste. Al norte, la Selva de Irati es uno de los mayores hayedos-abetales de Europa, un espectáculo sobre todo en otoño, cuando las hojas se tiñen de cobre. Entre ambos, el Nacedero del Urederra sorprende con sus pozas turquesa.
Qué ver en Navarra incluye una capital de murallas renacentistas, parques amplios y una vida callejera muy animada. Recorre el trazado del encierro por las calles Estafeta y Santo Domingo, sube a la Ciudadela y disfruta de los pinchos del casco viejo. Del 6 al 14 de julio, los Sanfermines transforman la ciudad en una fiesta sin descanso. Si la vives por primera vez, empieza por el chupinazo.
Olite tiene un palacio real de torres y galerías, uno de los más bonitos del gótico civil español, rodeado de calles con bodegas. Roncesvalles, al pie del Pirineo, es la puerta del Camino de Santiago en España, y Puente la Reina regala su famoso puente medieval. Muy cerca está la iglesia de Santa María de Eunate, octogonal y misteriosa. En el valle de Baztán aparecen caseríos de piedra, y en Zugarramurdi, unas cuevas ligadas a la memoria de la brujería.
La huerta de la Ribera da espárragos, pimientos del piquillo y alcachofas de primera. Prueba el queso de Roncal, el ajoarriero, el cordero al chilindrón y una copa de pacharán.
Mayo y junio aportan verdor al Pirineo, octubre y noviembre son perfectos para Irati, y las Bardenas se disfrutan mejor fuera de los días más calurosos del verano.